El incendio declarado hace más de una semana en la localidad onubense de Niebla continúa avanzando de forma implacable por el flanco este y ya se ha convertido en el fuego que ha afectado a una mayor superficie de Andalucía en los últimos 22 años. Las llamas han calcinado más de 31.000 hectáreas, extendiéndose por toda la provincia de Huelva y afectando a zonas limítrofes de Sevilla. La comunidad autónoma se enfrenta a un "complejo incendio", tal y como lo ha calificado el consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, en su cuenta de X. En Niebla no solo preocupa su virulencia, sino los fenómenos que se están dificultado las labores de extinción de los servicios de emergencias. El comportamiento del fuego cambia a lo largo del día y está estrechamente ligado a la inversión térmica que se produce durante las primeras horas del día y a la fuerte convección que aparece cuando el terreno comienza a calentarse. "Normalmente en la atmósfera la temperatura va disminuyendo con la altura, lo habitual es que las partes bajas estén más calientes y las altas más frías", ha explicado el director de la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA), Alejandro García. Sin embargo, todas las mañanas en el gran incendio de La Niebla se está produciendo una inversión térmica. Según el experto, "esto provoca que se cree un tapón térmico que no permite que el humo se disipe. El humo es caliente, tiende a subir, pero al encontrarse esa inversión térmica se genera una capa impenetrable". Este fenómeno provoca que los medios aéreos de extinción de incendios no puedan trabajar en las primeras horas del día puesto que no tienen visibilidad debido al humo acumulado. Los equipos tienen entonces que buscar las zonas donde no se haya producido esta inversión térmica y "esperar hasta las 11.00 horas o las 12.00 horas, que es cuando se rompe este tapón" para actuar en toda el área afectada, ha explicado García. Esta rotura se produce cuando el Sol ha calentado lo suficiente la superficie terrestre. En ese momento, cuando el aire vuelve a ascender, es cuando entra en juego la convección, un movimiento vertical provocado por las diferencias entre las temperaturas. "Lógicamente cuanto más diferencia hay entre el calor en la superficie del suelo y las capas altas de la atmosfera, más rápido se produce ese cambio. La convección es un chorro de aire caliente ascendente, cuando existe esa diferencia térmica es la propia atmosfera la que tira de la llama hacia arriba", ha concretado García.El resultado de este fenómeno son "enormes columnas de humo en forma de seta, estrechas por abajo y más anchas por arriba, que adquieren forma de hongo". Esto por si solo no genera un tornado de humo y fuego, pero sí que se produce este efecto cuando las condiciones del viento y la rotación son las adecuadas.Fuego "acorralado" excepto en el flanco esteCon respecto a la situación del incendio, el operativo de extinción ha logrado "acorralar" el fuego a una sola zona activa en el sector este, por lo que la situación de "fuera de capacidad de extinción" ha quedado atrás. Así lo ha remarcado Sanz en declaraciones a los medios de comunicación desde el Puesto de Mando Avanzado de Niebla. El consejero de Presidencia ha explicado que el objetivo de estrangular el fuego y reducir la capacidad de avance "se va cumpliendo", con una evolución positiva en la gran mayoría del perímetro.Sanz ha destacado el despliegue de un operativo conformado por 875 efectivos que actúan de forma rotatoria, apoyados por 33 medios aéreos y 352 medios mecánicos y materiales, entre ellos 18 topadoras. El consejero de Presidencia ha subrayado que el operativo se enfrenta a un incendio de una "dificultad inédita en Andalucía", tras siete días consecutivos de condiciones extremas y hasta seis cambios diarios en la dirección del viento.
Los 'tornados de humo y fuego', el complejo fenómeno que dificulta las labores de extinción en el incendio de Niebla
El director de la EMA, Alejandro García, ha explicado la inversión térmica y la convección que complica las tareas de los servicios de emergencias en un fuego que ya ha calcinado más de 31.000 hectáreas.












