Al llegar el verano muchas personas comparten el mismo hábito: comparar el precio de la cerveza en la playa con lo que pagaríamos en otro destino y sacar conclusiones apresuradas sobre si “todo está por las nubes” o si, en realidad, vivimos en un oasis de precios razonables. El informe Mapping the World's Prices 2026, elaborado por el Deutsche Bank Research Institute, permite ir más allá de la intuición. En su décima edición, el estudio analiza 69 ciudades de todo el planeta —de Abu Dabi a Zúrich— y ofrece una fotografía detallada de salarios, alquileres, ocio y transporte. España aparece representada por Madrid y Barcelona, y los datos dibujan un retrato muy claro: el país no está ni entre los más caros ni entre los más baratos del mundo. Se vive, con matices, en la media.El informe, que expresa todos los precios en dólares, no pretende retratar “las ciudades más relevantes del mundo” en un sentido demográfico o geopolítico amplio, sino ofrecer un resumen de las capitales “más relevantes” para el mundo financiero, según explican los autores. Es decir, se trata de una selección pensada para inversores y clientes del banco, con un sesgo evidente hacia centros financieros de mercados desarrollados. A pesar de ello, la muestra sigue siendo lo bastante amplia y diversa como para situar los precios españoles en un contexto global útil.SueldosEl salario neto de Madrid y Barcelona se sitúa por debajo de la media globalEl indicador más revelador de cualquier comparación internacional de precios no es el precio en sí, sino la capacidad adquisitiva. El salario neto mensual medio en Madrid se sitúa en 2.509 dólares (2.173 euros) y en Barcelona en 2.394 dólares (2.074 euros), por debajo de la media de las 69 ciudades del estudio, que ronda los 2.911 dólares. Para poner esas cifras en perspectiva: Zúrich lidera la tabla salarial mundial con 8.363 dólares mensuales netos, más de tres veces el sueldo medio madrileño, mientras que en el extremo opuesto, El Cairo cierra la clasificación con apenas 220 dólares al mes.Construcción de vivienda Dani Duch / La VanguardiaEn vivienda, el patrón se repite con matices interesantes. El metro cuadrado para comprar un piso en el centro de Madrid cuesta 9.136 dólares (7.913 euros), un poco por debajo de la media global (unos 9.214 dólares), mientras que Barcelona resulta algo más asequible, con 7.565 dólares por metro cuadrado (6.553 euros). Comparado con Hong Kong —la ciudad más cara del mundo para comprar vivienda, con 27.753 dólares por metro cuadrado— o con El Cairo —la más barata, con solo 915 dólares—, España se mueve en un término medio razonable. Pero el salto respecto a hace una década es notable y lo que genera preocupación. En el 2016 el metro cuadrado costaba 4.714 dólares en Madrid (4.083 euros) y 4.595 dólares en Barcelona (3.980 euros), lo que implica una subida acumulada del 93,8% en la capital y del 64,6% en la Ciudad Condal, muy por encima del aumento salarial del mismo periodo. El salario neto medio en Madrid era de 1.727 dólares (1.497 euros) y en Barcelona de 1.638 dólares (1.420 euros), lo que supone un incremento acumulado del 45,3% y el 46,2% respectivamente. Es decir, comprar vivienda se ha vuelto sensiblemente más difícil en términos relativos al sueldo, sobre todo en Madrid.Bloques de pisos en Barcelona María Casinos / Getty ImagesEl alquiler de un piso de tres habitaciones en el centro cuesta 2.843 dólares mensuales en Madrid (2.463 euros) y 2.695 en Barcelona (2.334 euros), de nuevo muy cerca de la media mundial de 2.948 dólares, y a años luz de Nueva York, la ciudad más cara del planeta para alquilar, con 8.873 dólares al mes. Y de nuevo la fotografía de una década atrás resulta incómoda. En el 2016 ese mismo piso de tres habitaciones costaba 1.606 dólares en Madrid (1.391 euros) y 1.469 dólares en Barcelona (1.295,78 euros), lo que arroja un encarecimiento acumulado del 77% y el 83% respectivamente. El alquiler de un dormitorio ha subido todavía más deprisa: un 83% en Madrid y un 95% en Barcelona desde el 2016, prácticamente duplicando su precio en una década. Curiosamente, en el segmento de pisos de una habitación, Barcelona (1.669 dólares o 1.445,62 euros) supera ligeramente a Madrid (1.596 dólares o 1.382,39 euros) y a la media global (1.544 dólares), reflejo probablemente de la presión turística y la limitación de oferta que sufre la ciudad catalana.Donde España sí que se aleja de la comodidad es en las hipotecas. Pagar una hipoteca supone el 73% de la renta disponible en Madrid y el 64% en Barcelona, cifras que están por debajo del extremo delirante de Buenos Aires (511% de la renta, producto de la hiperinflación argentina) pero también lejos del cómodo 22% de Chicago.Gasolina cara, cerveza y vino baratosSi hay una categoría donde España se despega claramente de la media mundial —para mal— es el combustible. El estudio toma como referencia un precio para el litro de gasolina de 1,77 dólares en Madrid y 1,73 en Barcelona (1,53 y 1,50 euros), cifras en torno a las cuales se movían los precios en primavera, por encima de la media global de 1,62 dólares. Para contextualizar los extremos: en Hong Kong, la ciudad más cara del mundo en este apartado, en el momento de hacer la comparación el litro alcanzaba los 3,88 dólares —8,6 veces más que en El Cairo, donde cuesta apenas 0,45 dólares—. Hay que tener en cuenta que el precio de los carburantes es volátil y que, por lo tanto, pueden tener fuertes fluctuaciones en un corto plazo de tiempo.Un restaurante en el barrio del Raval de Barcelona Ana Jiménez / La VanguardiaEn el terreno opuesto, España cumple con el tópico. Aquí se bebe y se come fuera de casa más barato que en la mayoría del mundo. Una cerveza de 0.5 litros cuesta en Madrid 1,23 dólares (1,07 euros), ocupando, entre las más asequibles, el puesto 63 de 69 ciudades. Una copa de vino de gama media cuesta 8 dólares tanto en Madrid como en Barcelona (6,93 euros), muy por debajo de la media global de 11,79 dólares y a mucha distancia de Singapur (23,2 dólares, la ciudad más cara del mundo para el vino). El propio informe destaca a Roma como la ciudad con el vino más barato del planeta (4,6 dólares), seguida de Lisboa, y menciona expresamente a España entre los “lugares baratos para el vino”, junto con Buenos Aires, Budapest, Johannesburgo, Ciudad del Cabo y hasta Fráncfort.El cappuccino sigue el mismo patrón: 3,15 dólares en Madrid y 3,14 en Barcelona (2,73 y 2,72 euros), por debajo de la media mundial (4,15 dólares) y muy lejos del líder, Zúrich, donde un café con leche cuesta 7,13 dólares —más del doble que en cualquiera de las dos ciudades españolas—.La comida fuera de casa confirma la tendencia. Una cena de tres platos para dos personas en un restaurante de gama media cuesta 69 dólares tanto en Madrid como en Barcelona (59,77 euros), por debajo de la media global de 74 dólares, y muy lejos de Zúrich, la ciudad más cara del mundo para comer fuera (149 dólares por la misma cena). En el otro extremo, Yakarta ofrece la comida más barata del muestreo, con solo 17 dólares.McDonald's en EspañaMCDONALD'S / Europa PressAhora bien, no todo es barato en la restauración española. Está entre los países más costosos en Coca-Cola. Además el McMenú de McDonald's cuesta 11,7 dólares en Madrid (10,13 euros) pero 13,7 dólares en Barcelona (11,87 euros) —esta última muy por encima de la media global de 10,46 dólares—, lo que sitúa a la capital catalana entre las plazas más caras del mundo para comer comida rápida, cerca del top 12 del ranking mundial. El líder indiscutible en este apartado es Tel Aviv, donde el mismo menú alcanza los 20,9 dólares, tras haber protagonizado en la última década uno de los ascensos de precios más llamativos del planeta, impulsado por la fortaleza del séquel israelí.Barcelona gana a Madrid en transporte públicoEl resto de categorías del informe —la compra, un paquete de cigarrillos, unos vaqueros, una entrada al cine, una membresía de gimnasio— confirman el patrón. España se mueve, con pocas excepciones, en la franja intermedia de las 69 ciudades analizadas, entre las posiciones 20 y 50 del ranking según la variable. Ni Madrid ni Barcelona figuran nunca entre las cinco ciudades más caras ni entre las cinco más baratas del mundo en ninguna de las categorías del estudio, algo que sí ocurre reiteradamente con ciudades como Zúrich, Ginebra, Tel Aviv, Nueva York o Singapur por el lado caro, y con El Cairo, Delhi, Yakarta o Bombay por el lado barato.El transporte público en Barcelona destaca por su asequibilidad relativa, un billete sencillo cuesta 3,03 dólares y el pase mensual 26 (22,52 euros), situándose entre las ciudades más baratas de Europa occidental para moverse en autobús o metro, mientras que en Madrid cuestan 1,72 y 40 dólares (34,65 euros). Para comparar: Londres es, con diferencia, la ciudad más cara del mundo para el abono mensual de transporte (268 dólares), mientras que Luxemburgo, que lo hizo gratuito, encabeza la tabla de precios más bajos.Ferrocarriles, transporte público de Barcelona EUROPA PRESS / Europa PressUn detalle curioso que aporta el informe es el precio del iPhone. En España, el iPhone 17 Pro de 256 GB cuesta 1.531 dólares (1.326 euros), un 130% del precio estadounidense, y por encima de lo que costaría en Suiza (1.385 dólares, 117% del precio de EE.UU.), pese a que el país helvético es, de largo, el más caro del mundo para casi cualquier otro producto o servicio. La explicación, según Deutsche Bank, está en la fiscalidad: el IVA suizo es del 8,1%, uno de los más bajos de Europa, mientras que España aplica un tipo general del 21%, lo que encarece artificialmente productos de precio fijo como los teléfonos de Apple. En el extremo contrario, Turquía es el país más caro del mundo para comprar un iPhone (2,2 veces el precio estadounidense), fruto de aranceles elevados y el desplome histórico de la lira turca.Ni Zúrich ni El CairoSi algo deja claro el informe de Deutsche Bank es que España —al menos a través de sus dos grandes representantes urbanas, Madrid y Barcelona— no encaja en ninguno de los relatos extremos que suelen circular sobre el país. No es el destino barato de Europa que algunos añoran, ni tampoco ha entrado en la liga de las ciudades inasequibles como Londres, Nueva York o las capitales suizas. Está, casi con precisión matemática, en la media del mundo desarrollado. Más que responder a la pregunta de si España es cara o barata, los datos obligan a formular otra: ¿cara para qué? Un cappuccino puede costar menos de la mitad que en Zúrich, una botella de vino cuesta casi un tercio que en Singapur y el transporte público de Barcelona se encuentra entre los más baratos del ranking. Pero comprar una vivienda, llenar el depósito o adquirir el último iPhone cuenta una historia diferente.