El elevado coste de la vida causado en gran parte por los precios y el difícil acceso a la vivienda con unos salarios que no avanzan al mismo ritmo han provocado una reconfiguración de la búsqueda del bienestar que está trasformando la movilidad interna y el turismo residencial en España y el mundo. Esta es una de las principales conclusiones del estudio The Price of Happiness elaborado por Remitly en base a los datos de la última investigación de la Universidad de Purdue, en Indiana, Estados Unidos.Desde hace años, Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca, entre otras, son grandes polos económicos y de atracción turístico, y lo siguen siendo, aunque ahora vivir en ellas exige cada vez más esfuerzo económico para alcanzar un nivel de satisfacción que, paradójicamente, puede alcanzarse con menos ingresos en municipios más pequeños.
A nivel mundial, la tendencia es similar. Ese 'umbral de saciedad de ingresos', el punto a partir del cual ganar más dinero implica satisfacción vital, alcanza los casi 135.000 dólares anuales de media en Estados Unidos, con diferencias entre aquellos que deciden vivir en Nueva York, donde la felicidad se alcanza casi en los 200.00 dólares, o lo que prefieren estados menos masificado con Cincinnati, donde el precio apenas supera los 122.000. Con todo, la felicidad estadounidense no es la más cara del mundo, si bien supera en más de 20.000 dólares a Canadá (113.755) y el doble que China (71.201 dólares). Son Australia y Suiza los dos países donde más caro resulta alcanzar el bienestar completo con unas cifras que superan los 161.000 dólares y los 154,5 mil dólares, respectivamente.









