En el capítulo anterior...Minicus jr. pasa de la desesperación a la acción y, teletransportado al año 2026, canaliza su ira contra todo aquel que le estorba, sea un visitante uniformado del Mobile World Congress o un indie en dirección al Primavera Sound. A Andrew y Lucas no les divierte en especial este último viaje y envían a dormir al tipo a su época (I d. C.). Ellos también se acuestan en la suya (2091).​Consulta los capítulos anteriores de Experimento Cronos:​1. Barcelona, 2091: Andrew Smith III & Lucas Johnson IV se aburren​2. Barcino, 130 d.C: Minicius júnior es abducido​3. Barcelona, 1391: hambre, violencia y peste para empezar​4. Barcelona, 1992: sexo en el Bagdad y otras aventuras​5. Minicius jr., el azote de los ‘expats’Ha llegado el momento de desvelar la identidad del narrador de esta historia, que soy yo. Mi nombre es Jacinto VI y vivo en Kepler-442b, que, para quien no lo sepa, es un exoplaneta situado a 1.193 años luz de la tierra. Formo parte de un grupo de humanos que arriesgó su vida huyendo de nuestro antiguo planeta, que a su vez dejó de ser habitable por culpa de dos individuos, Andrew Smith III y Lucas Johnson IV, quienes alteraron el destino lógico de nuestra especie jugando a ser Dios, que, para quien tampoco lo sepa, es un monolito de 33 metros de altura ubicado en la antigua estación de Sagrera de Barcelona. Y ahí sigue, pensando que domina el cotarro sin aceptar que le venía grande.Vivo tranquilo aquí, pero nada es lo que parece. Ha llovido mucho desde 2091, concretamente 40 años, y ya es hora de castigar a esos dos energúmenos con su misma medicina. Soy ciudadano de Kepler-442b, estatus que me da derecho y acceso a todas las vidas que se desarrollaron en nuestro ex planeta hasta el día en que nos largamos, y eso incluye a personas, pero también a salmones, ñus y geranios. Como estamos tan lejos, la tierra se ha convertido en nuestro pasatiempo. Acudimos al pasado de nuestros ancestros y lo retorcemos a nuestro antojo, pues las consecuencias ya no nos afectan ni afectarán, tan lejos como estamos. Aquí tenemos leyes estrictas al respecto, pero, en lo que hace referencia a la Tierra, hacemos auténticas perrerías.Pago el alquiler de un apartamento de 60 metros cuadrados ideal parejas aunque soy rematadamente single y tengo un trabajo que no está mal, pero mi entretenimiento favorito es putear a Andrew y Lucas, que siguen existiendo pese a estar muertos, propiedades de la última actualización de la IA que me serían muy difíciles de explicar aquí. Últimamente les he hecho creer que gobiernan el destino de Lucio Minicio Natal Quadronio Vero, un patricio nacido en Barcino en el siglo I d.C. que les da mil vueltas. Les he dado autonomía para decidir, lo han vapuleado con crueldad mudándole de épocas de mala manera, pero hasta aquí hemos llegado.Duermen ahora como troncos todos los afectados. Minicus jr., que así lo bautizaron graciosamente sus dos titiriteros, ha sido devuelto a su época y permanece en su camastro; mientras que los ronquidos de Andrew y Lucas hacen temblar las cristaleras de sus respectivas cápsulas. Cuando todos despierten, que va a ser ahora porque a mí me da la gana, voy a dejar el destino de los dos idiotas en manos del amigo del emperador Adriano. Va a ser divertido.Se despierta Minicius jr.. Celebra saberse en su hogar y tiempo. Deshace los nudos que le amarran a la cama, se quita las legañas y cuando accede a una habitación contigua de su domicilio, se topa con una escena inclasificable. Ante él, dos individuos atados a dos sillas y un sobre pegado en la frente de uno de ellos. Lo coge, lo abre y lo lee. Cuál es su sorpresa al descubrir que sus peripecias temporales están descritas con todo lujo de detalle en su interior. El levantamiento de 1391 contra el barrio judío; su exhibición sexual en el Bagdad en 1992, también su comilona y peregrinaje por la Barcelona del 2026... Al final del texto (escrito por servidor) se acusa y señala a los perpetradores de sus saltos en el tiempo. Son los dos tipos que tiene delante.“Lo siento, no sé cómo compensar lo sucedido”, limosnea Lucas sin éxito“Posdata: haga usted con ellos lo que quiera, su voluntad ha sido anulada, aunque no así su consciencia. Es decir, decida lo que decida, van a sufrir las consecuencias”. Minicius jr. ha experimentado tantos fenómenos extraños en los últimos tiempos que otorga inmediata credibilidad a lo sugerido en la carta.Entre todas las facultades de Minicus jr. no están la del perdón o la misericordia. Toma asiento, mastica un trozo de pan con queso y unas cuantas olivas y mastica también qué decisión tomar con los dos responsables de los peores ratos de su existencia. Después de desayunar, se incorpora, sonríe y desata a los dos desgraciados que tiene delante. “Lo siento, no sé cómo compensar lo sucedido”, limosnea Lucas mientras Andrew calla porque se sabe condenado.Minicius jr. agarra a los dos visitantes, coge un buen saco de provisiones, prepara su carruaje raeda de cuatro ruedas, el compacto del año de la época romana pero sin cristales (a la mierda Carglass), lo acopla a un par de poderosos caballos e inicia un largo viaje más de más de tres semanas tomando la Vía Augusta. Los pasajeros serán amordazados y alimentados con un cuarto de litro de agua y un par de aceitunas al día, con objeto de que lleguen a Roma, destino final, hechos una piltrafa. La predicción se cumple. Andrew y Lucas pierden tanto peso que requerirían de un cinturón para sujetar un pantalón del Zara de la talla 36.Soy el narrador y vivo en Kepler-442b, exoplaneta situado a 1.193 años de la tierraAl cabo de dos días encerrados en un pajar ambos adivinan su final aterrorizados. Han sido desplazados al circo romano (de Roma) e introducidos a una especie de jaula junto a cristianos, ladrones y algún que otro asesino. Andrew y Lucas son los primeros en caer. Nunca practicaron deporte y el viaje empeoró su condición física, así que a la que son lanzados a los leones son los primeros en caer. Damnatio ad bestias . El público abuchea la falta de resistencia, mientras Minicius saliva al ver a sus verdugos despedazados y Jacinto, que soy yo, goza con el espectáculo.Lleno de satisfacción, Minicius jr. regresará a Barcino y disfrutará de una vida normal de ahora en adelante, indultado por servidor a través de un blindaje algorítmico chiripitifláutico. En cuanto a Andrew Smith III y Lucas Johnson IV, me reservo el derecho a seguir torturándolos hasta que me canse de ellos. Para empezar, es posible que los disfrace de rabinos y los envíe a la Barcelona de 1391.Y respecto a ustedes, lectores que han arribado hasta aquí, pórtense bien, sus vidas también guardan reposo en un almacén dentro de cajas en forma de cromos, expuestas a que cualquier canalla que está por nacer las manipule a su antojo.Redactor Jefe de Deportes de La Vanguardia. Antes subdirector de Mundo Deportivo. Colaborador habitual en medios como RAC1, Esport3 (TV3) y Catalunya Ràdio. Autor del libro 'Jugada personal'.