Todos tenemos en la cabeza historias de ciencia ficción donde las computadoras y los robots toman el control de la humanidad. Lo que no sé es si todos sabemos si hay científicos y empresarios que ya no discuten si es posible, sino con qué probabilidad. Elon Musk habló de entre un 10% y un 20% de chances de catástrofe pero que ya no hay vuelta atrás y hay que disfrutar el camino. Pero para los que usamos IA hoy, la discusión puede parecer exagerada: no entendemos cómo ese chat que nos resume un mail puede llegar a semejante nivel. Para entender cómo, quiero contar qué pasó estos meses en un laboratorio de OpenAI, algo que se conoció hace una semana en una conferencia de ciberseguridad en Las Vegas. Para medir sus modelos, las empresas de IA tienen laboratorios donde corren aplicaciones llamadas agentes, que iteran sobre los modelos hasta lograr un objetivo. Les dan manos y ojos sobre la computadora: instalan programas, ejecutan comandos, ven qué pasa y deciden. A veces les cortan internet y solo les dejan un servidor interno para descargar software.

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