En la costa oriental del Algarve, la Ría Formosa presenta un paisaje diferente al de otros puntos del sur de Portugal. A lo largo de unos 60 kilómetros aparecen canales, marismas, lagunas, bancos de arena, salinas e islas que separan las aguas interiores del océano Atlántico. El espacio protegido supera las 18.000 hectáreas y se extiende por los municipios de Loulé, Faro, Olhão, Tavira y Vila Real de Santo António, donde la relación con el mar continúa muy presente.
El parque natural combina zonas de interés ambiental con núcleos urbanos y pequeñas localidades vinculadas históricamente a la pesca, el marisqueo y la producción de sal. La forma del terreno cambia con las mareas, que dejan al descubierto superficies de arena y fango antes de volver a cubrirlas. Frente a la costa se extiende además un sistema de islas barrera que protege buena parte de la zona lagunar y concentra algunos de los arenales más conocidos de este sector del Algarve, muchos de ellos accesibles únicamente por mar.
Un sistema lagunar protegido desde 1987
La Ría Formosa fue declarada Parque Natural en 1987. Su estructura está formada por un cordón de dunas e islas arenosas situado en paralelo a la costa, interrumpido por varias entradas que permiten el intercambio de agua con el Atlántico. Barreta, Culatra, Armona, Tavira y Cabanas son las principales islas barrera de este sistema, junto a marismas, salinas y pequeños canales interiores. Todo el espacio está muy condicionado por el movimiento de las mareas y por los cambios naturales que se producen en los bancos de arena.







