Olhão se sitúa en la costa sur de Portugal, en pleno Algarve, y conserva una relación muy cercana con la pesca y la Ría Formosa. La población creció mirando al mar y ese vínculo todavía se percibe en el puerto, los mercados y su gastronomía. Su cercanía a Faro y a la frontera española la convierte en una parada habitual al recorrer esta zona del país, aunque su rasgo más singular aparece en el casco antiguo.
El paisaje urbano está dominado por casas de formas cúbicas, paredes blancas, fachadas de azulejos y cubiertas planas. Desde un punto elevado, las azoteas forman una sucesión de edificios que parecen colocados unos sobre otros. Al caminar por sus calles, esa distribución crea un entramado de pasos estrechos, esquinas y pasadizos. Es una arquitectura adaptada al entorno, con soluciones pensadas para proteger las viviendas del calor y del viento marino.
El centro histórico puede recorrerse a pie y reúne buena parte de los espacios relacionados con el pasado local. Entre las casas tradicionales aparecen el mercado municipal, el paseo marítimo, la iglesia matriz, el Jardim dos Pescadores y una réplica del Bom Sucesso. Desde el puerto también salen los barcos que conectan con Armona y Culatra, dos islas de la Ría Formosa donde se encuentran los principales arenales cercanos a Olhão.








