CONTENIDO publicitarioLas empresas deben adaptar su gestión reputacional a un entorno digital más complejo. Foto: BUMERANG13.08.2026 18:24 Actualizado: 13.08.2026 18:24
La reputación de una empresa ya no se forma únicamente a través de lo que publica, de su relación con los medios o de los primeros resultados que aparecen en Google. También depende de bases de datos de riesgo, noticias antiguas, perfiles ejecutivos, redes sociales, plataformas de inteligencia artificial y respuestas generadas automáticamente a partir de fuentes que pueden ser incompletas, contradictorias o estar desactualizadas.La reputación de una empresa ya no se forma únicamente a través de lo que publica, de su relación con los medios o de los primeros resultados que aparecen en Google. También depende de bases de datos de riesgo, noticias antiguas, perfiles ejecutivos, redes sociales, plataformas de inteligencia artificial y respuestas generadas automáticamente a partir de fuentes que pueden ser incompletas, contradictorias o estar desactualizadas.Para las compañías latinoamericanas, este escenario plantea un desafío adicional: construir un sistema de protección reputacional que pueda operar internacionalmente sin ignorar las particularidades regulatorias, culturales e informativas de cada mercado. Juan Ricardo Palacio Escobar, CEO América de ReputationUP, sostiene que la respuesta no consiste en activar una campaña únicamente cuando aparece una crisis. El objetivo, explica, debe ser establecer una gobernanza reputacional permanente, integrada en la estructura de decisión de la organización y coordinada con las áreas legal, tecnológica, financiera, de riesgos y comunicación. Gobernar la reputación significa dejar de tratarla como una reacción frente a una noticia negativa o una crisis en redes sociales. Supone establecer un sistema continuo para identificar riesgos, validar información, asignar responsabilidades y decidir cómo debe actuar la organización. Una estructura seria debe definir quién supervisa el riesgo reputacional, qué fuentes, plataformas y entornos deben ser monitoreados, cómo se distingue una crítica legítima de una información falsa, obsoleta o fuera de contexto y qué área puede autorizar una respuesta legal, técnica o comunicacional. También debe establecer qué procedimiento se activa cuando el problema afecta a varios países. No todas las incidencias requieren la misma respuesta. Un error en un perfil corporativo, una acusación difundida en medios, una identidad confundida con un homónimo, una alerta en una base de riesgo y una respuesta incorrecta de una plataforma de inteligencia artificial son problemas diferentes. Por eso, la gobernanza comienza con la clasificación correcta del riesgo. Sin diagnóstico, la empresa puede responder tarde, exagerar la gravedad del caso o aplicar una solución que no corresponde.










