NoticiaMientras continúan las labores de búsqueda y rescate, las autoridades concentran parte de la respuesta en los albergues, dijo el coronel Óscar Ochoa.El coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía de Pereira, conversa con varios rescatistas. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA13.08.2026 17:04 Actualizado: 13.08.2026 17:04
Al cumplirse cuatro días del terremoto, la emergencia en Pereira comienza a desplazarse hacia otro frente que corre en paralelo a la búsqueda entre los escombros: la atención de cientos de personas que permanecen fuera de sus viviendas y que ahora necesitan alimentos, agua, baños, energía y lugares donde pasar la noche. En el Parque de La Libertad, uno de los puntos de concentración de damnificados, cerca de 400 personas permanecen en albergues mientras las autoridades avanzan en su identificación y asistencia.La situación fue descrita a EL TIEMPO por el coronel Óscar Leonel Ochoa, comandante de la Policía Metropolitana de Pereira, quien recorrió la zona mientras continúan las labores de búsqueda y remoción de escombros. Según explicó, la Policía ha tenido que distribuir su capacidad entre la seguridad de las áreas afectadas y el acompañamiento de los espacios donde se concentran quienes perdieron sus viviendas o no pueden regresar a ellas.Desde el Parque de La Libertad, uno de los lugares donde confluyen damnificados, organismos de socorro, autoridades locales y uniformados, el oficial mostró parte de lo que ocurre después del terremoto. “Aquí están los albergues improvisados, pero estamos haciendo una actividad de Policía para nosotros tener el control y que no ocurra nada. Hay muchos niños y son albergues que ya están controlando”, explicó durante el recorrido.Graves afectaciones en Pereira tras fuerte terremoto de magnitud 7,4. Foto:SERGIO CÁRDENAS/ EL TIEMPOMientras crecen las necesidades de quienes están en los albergues, los equipos especializados mantienen la búsqueda de personas. Frente a la posibilidad de encontrar sobrevivientes cuando se pasó la ventana de las 72 horas, Ochoa evitó anticipar un resultado.“Esa es una respuesta difícil, pero siempre, para mí como hombre de la autoridad y policía, esperamos que sí. Uno no sabe en qué momento podemos encontrar una persona. La idea es encontrar las personas, dar tranquilidad a aquellos que están expectantes por la vida de sus seres queridos”, sostuvo.La presencia de familias enteras en estos espacios pone sobre la mesa una necesidad que crece a medida que pasan las horas. Ya no se trata únicamente de tener un sitio donde permanecer. La concentración de población obliga a garantizar comida, baños, energía y un registro que permita saber cuántas personas requieren atención y, entre ellas, cuántos son niños.El coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía de Pereira. Foto:CortesíaEl propio comandante puso una cifra sobre ese escenario. “Aquí en este momento tenemos unas 400 personas que tienen una necesidad de alimento y acá se les está brindando el alimento por la Alcaldía. Están estableciendo cuántos niños y cuántas personas hay”, dijo Ochoa, quien añadió que en el lugar, agregó, también fueron dispuestos baños y conexión eléctrica mediante plantas.El punto tiene otra particularidad: parte de los damnificados permanece cerca de las zonas afectadas y no quiere alejarse de los lugares donde estaban sus viviendas o donde continúan las operaciones de búsqueda. Esa permanencia hace que la respuesta institucional tenga que desarrollarse prácticamente en el mismo espacio donde trabajan los rescatistas.“Estamos viendo la aglomeración de personas, como albergues, albergues que ya están siendo atendidos por la Alcaldía y por el Gobierno Nacional para dar estabilidad a esta zona, porque las personas no se alejan de sus zonas cercanas de donde ocurrió la catástrofe”, relató el coronel mientras caminaba por el Parque de La Libertad.Refugio en Pereira para los damnificados. Foto:Juan Pablo Rueda.Durante la noche, según su descripción, esa realidad se hace más evidente. La disminución del movimiento en las calles contrasta con las familias que buscan dónde dormir y qué comer. “En la noche se vuelve un poco más solitario, pero vemos a las personas buscando su refugio, el abrigo y la comida”, señaló.La Policía ha tenido que adaptar su despliegue a esas dos necesidades; por un lado, custodia las zonas donde permanecen los damnificados, y por otro, acompaña los lugares donde continúan las labores de rescate y remoción de escombros para evitar que, en medio de la evacuación y el movimiento de personal, se presenten hurtos de motocicletas, pertenencias u objetos recuperados.Para mantener esa presencia, Ochoa aseguró que se están utilizando grupos de uniformados con relevos durante todo el día. “Estamos haciendo con 700 policías cada ciclo de cinco a seis horas para rotarlos constantemente, día y noche, para tener siempre la capacidad en el terreno”, explicó el comandante.Escombros del edificio de la Lotería de Risaralda tras el terremoto de magnitud 7,4. Foto:EFELa vigilancia se concentra también alrededor de las estructuras que resultaron afectadas. Aunque Ochoa advirtió que el balance cambia conforme avanzan las verificaciones, durante la entrevista habló de más de 20 edificios colapsados o afectados en los que se adelantaban actividades relacionadas con la emergencia. Allí, dijo, la presencia policial acompaña el trabajo de los organismos encargados de búsqueda y rescate.El comandante aseguró que había recorrido cerca de 30 veces el sector desde que comenzó la emergencia. Esa presencia, explicó, le ha permitido seguir tanto la evolución de las operaciones de rescate como la instalación de espacios destinados a recibir a las familias que permanecen alrededor del área afectada.Sobre las búsquedas, Ochoa aseguró que hasta el momento de la entrevista no existía una orden de detenerlas. “Las labores están continuando, están al 100 %. Pasé esta mañana por el puesto de mando de la unidad de riesgo; está al 100 % esa actividad de búsqueda y rescate. Eso no ha parado, eso no ha parado”, afirmó.Las decisiones sobre los tiempos y la manera en que se desarrollan esas operaciones están en manos de los organismos especializados. “Los horarios, los momentos específicos y qué ocurre, eso se lo estamos dejando a la unidad de riesgo y a los rescatistas”, agregó el oficial.Ponalsar en la zona donde se realizan las búsquedas de sobrevivientes. Foto:CortesíaMientras ellos trabajan entre las estructuras afectadas, en los alrededores avanzan los censos. Identificar a los damnificados permite establecer las dimensiones de otra parte de la emergencia: quién perdió su vivienda, quién no puede regresar todavía, cuántos menores permanecen en los albergues y cuántas personas necesitarán alimentación durante las siguientes jornadas.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.















