NoticiaMás de 100 rescatistas, 22 guías caninos y 10 perros especializados en búsqueda de personas fueron desplegados en las zonas afectadas.Equipo de rescate de la Policía en Pereira. Foto: CortesíaSUBEDITOR DE JUSTICA11.08.2026 19:00 Actualizado: 11.08.2026 19:00

Entre estructuras colapsadas, montañas de escombros y calles que todavía concentran las labores de emergencia, uniformados y rescatistas continúan trabajando en las zonas golpeadas por el terremoto. Allí, donde cada movimiento entre los restos de una edificación puede abrir una posibilidad, la Policía Nacional resumió en una frase la tarea que mantienen sus hombres y mujeres desplegados en el país: “Mientras haya una vida por encontrar, estaremos ahí”.Con las horas también apareció el cansancio. Los turnos se extendieron hasta entrada la madrugada y las labores siguieron entre concreto, hierros y estructuras que deben ser intervenidas con precaución. La prioridad sigue siendo ubicar a quienes puedan permanecer atrapados. “Durante la madrugada, cuando el cansancio no es excusa y las condiciones ponen a prueba nuestra voluntad, nuestros uniformados siguen en la búsqueda, removiendo escombros y abriendo camino con un solo propósito: salvar vidas”, señaló la institución.Detrás de esa operación hay un despliegue que combina capacidades humanas y especializadas. La Policía dispuso más de 100 rescatistas y 22 guías caninos para apoyar las labores en los territorios afectados. Diez perros están especializados en búsqueda y rescate de personas vivas en estructuras colapsadas y en el rastreo de personas extraviadas, una tarea que se concentra en aquellos puntos donde todavía existen posibilidades de localizar sobrevivientes.La Policía en las labores de ayuda. Foto:CortesíaEn terreno también se encuentra el grupo Ponalsar, cuyos integrantes trabajan junto a otros organismos de socorro, personal médico, autoridades y ciudadanos. La emergencia obligó a articular capacidades distintas alrededor de una misma operación. Mientras unos equipos ingresan a las estructuras, otros aseguran las zonas, prestan atención a las comunidades o apoyan la remoción de material para permitir el avance de los rescatistas.Es en medio de esas jornadas donde la institución ha buscado poner el foco no solo en el uniforme, sino en la tarea que cumplen quienes permanecen sobre el terreno. “Servir también es acompañar, ayudar y estar ahí”, señaló la Policía al referirse al trabajo que desarrollan sus unidades durante la emergencia.La escena se repite en los territorios afectados: uniformados entrando y saliendo de los puntos de búsqueda, perros recorriendo áreas delimitadas y rescatistas avanzando sobre lugares donde horas antes había viviendas, comercios y otras edificaciones. Cada señal obliga a revisar, detener maquinaria o cambiar la forma de intervenir un punto. En una operación de búsqueda y rescate, el paso de las horas modifica las condiciones, pero no elimina la posibilidad de hallar personas con vida.Edificaciones colapsadas por el terremoto de este lunes. Foto:Sergio Cárdenas / EL TIEMPO“Son momentos difíciles para nuestro país, pero también una oportunidad para demostrar que, ante la adversidad, somos una sola fuerza”, expresó la Policía. El mensaje acompaña un despliegue en el que también participan rescatistas, personal médico y ciudadanos que se han sumado a las labores de atención en las zonas afectadas.A medida que avanzan las operaciones, el trabajo se concentra tanto en buscar sobrevivientes como en acompañar a las comunidades que permanecen alrededor de las zonas intervenidas. “Todos nuestros esfuerzos se unen con la ciudadanía. Estamos desplegados en las ciudades y territorios afectados, acompañando a las comunidades, atendiendo sus necesidades y sumando capacidades para superar juntos estos momentos difíciles”, indicó la institución. LEA TAMBIÉN Por eso, mientras buena parte del país esperaba durante la madrugada nuevas noticias desde las zonas de emergencia, bajo las luces instaladas entre los escombros continuaban moviéndose rescatistas, policías y binomios caninos. La instrucción seguía siendo buscar. Y el mensaje que acompañó esas horas quedó condensado en una promesa de servicio: “Cada mano que ayuda, cada vida que se salva y cada esfuerzo cuenta. Hoy, más que nunca, Colombia nos necesita unidos, solidarios y fuertes”.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.