Son las cinco de la tarde pasadas cuando aparece Maira, cargada de bolsas y empujando un carro de la compra lleno de productos para beb�s y material sanitario. Llega con todo lo que ha podido reunir. Ella siente la tragedia �por doble�: es venezolana y sus padres son colombianos. "Apenas hace un mes fueron los terremotos de Venezuela y ahora esto. Esto es demasiado", lamenta. A�n as�, ha salido de casa y ha comprado todo lo que estaba a su alcance. "No soy rica, pero son mis dos pa�ses, tengo que hacer todo lo que pueda", dice mientras descarga las bolsas.Como Maira, miles de colombianos residentes en la Comunidad de Madrid tienen estos d�as el coraz�n al otro lado del Atl�ntico. Para muchos, la distancia no es solo geogr�fica. All� est�n sus padres, sus hijos, sus hermanos, sus primos, sus abuelos, sus parejas. Desde que el terremoto de magnitud 7,4 golpe� el oeste del pa�s el lunes, con epicentro en las inmediaciones de San Jos� del Palmar, en Choc�, el tel�fono se ha convertido en una l�nea de vida para quienes han podido establecer comunicaci�n con sus familiares.Cientos de ellos se han movilizado a trav�s de las redes sociales para organizar una recogida de productos y "enviar ayuda a Colombia lo antes posible". El punto de encuentro est� en la sede de la Fundaci�n Madrina, en Tetu�n, que ha puesto sus instalaciones a disposici�n de esta emergencia y ha convertido parte de su espacio en un centro de acopio. La fundaci�n ya estaba colaborando con los afectados por los terremotos de Venezuela y contin�a haci�ndolo."Hemos repartido nuestros objetivos", explican. Este viernes est� previsto que salgan siete pal�s con destino a Venezuela. Para Colombia, la previsi�n es comenzar los env�os en los pr�ximos d�as. "Esperemos que el domingo o el lunes podamos enviar los primeros pal�s a Colombia", explica Conrado Gim�nez, presidente de la fundaci�n. Ahora, a�ade, "los aviones que salen se centran en llevar material de rescate y rescatistas".Un donante acude con bolsas al lugar de recogida.P. G.Los voluntarios lo saben. Y precisamente por eso quieren que la ayuda salga cuanto antes. "Nuestros hermanos en Colombia no tienen nada ahora mismo", repiten una y otra vez. A las puertas del centro, una veintena de voluntarios, en su mayor�a colombianos y muchos vestidos con la camiseta de su pa�s, se afanan en clasificar todo lo que llega. Unos descargan bolsas. Otros revisan cajas. Algunos hacen inventario y preparan los productos para que puedan viajar.La lista de necesidades es larga: pa�ales de todas las tallas, compresas y tampones, bragas menstruales, jab�n en barra, cepillos de dientes, crema dental, mascarillas quir�rgicas y N95, gasas, esparadrapo, cremas para la irritaci�n del pa�al, comida para beb�s, alimentos enlatados y productos no perecederos como pasta o arroz.Pero la ayuda no termina en las cajas de comida y los productos de higiene. Tambi�n se recogen sillas de ruedas y muletas. Incluso est�n encargando fabricar pr�tesis. "Ya a Venezuela hemos enviado varias. Mucha gente pierde extremidades y all� tardar�an a�os pr�cticamente en conseguirlas", explica Marisol, una de las voluntarias de la fundaci�n. Entre los voluntarios est�n Laura y Jennifer, vecinas de Cali. Ambas conocen bien la angustia de estos d�as. "Si me hubieran dejado, me hubiera cogido un avi�n para all�", dice una de ellas. Quieren estar all�, pero est�n aqu�. Y desde Madrid intentan llegar tambi�n a los lugares que temen que queden olvidados."Se habla mucho de Cali, pero �y la zona cero?", se pregunta Estefany. El epicentro del potente terremoto se situ� en el departamento de Choc�, una de las regiones que m�s preocupa."Son sitios que ya est�n mal de normal. Imag�nate ahora", explican. Choc� y Buenaventura aparecen una y otra vez en las conversaciones. Hablan de lugares donde las comunicaciones fallan, donde el acceso es complicado y donde la emergencia puede multiplicar carencias que ya exist�an antes del terremoto. "Tengo amigos all�", cuenta una de las voluntarias. "No tienen comunicaci�n. No s� nada de ellos".Tres urgencias Mientras tanto, Madrid se convierte en una especie de punto de encuentro de una solidaridad que llega desde toda Espa�a. M�laga, Logro�o, Barcelona o Zaragoza son algunos de los lugares desde los que se est�n reuniendo productos que despu�s confluyen en la capital, en la sede de la fundaci�n. "No damos abasto", reconocen. Su actividad principal est� centrada en la maternidad y la infancia, pero explican que colaboran con "todo lo que pueden" cuando ocurre una cat�strofe. Ahora coinciden tres emergencias: la ayuda a madres e hijos que ya realizan habitualmente, la asistencia a los damnificados por los terremotos de Venezuela y Colombia y el apoyo a los afectados por los incendios en Madrid. "Es inaudito. Nunca hab�amos vivido esta situaci�n", explica otra de las voluntarias de la asociaci�n.En medio del caos de cajas, bolsas y albaranes, tambi�n hay espacio para peque�as alegr�as. Daniela lleva varios a�os viviendo en Espa�a. Como muchos de los que han emigrado, ha construido aqu� una vida, un trabajo y una rutina. Espa�a se ha convertido en su casa, pero estos d�as su cabeza est� en Colombia. Mientras anota los productos que van llegando, recibe una llamada que cambia su d�a: ha conseguido la doble nacionalidad. "Ahora s� que s�, soy colombiana y espa�ola", cuenta emocionada.Pasan unos minutos de la hora prevista para terminar la recogida cuando llega Carlos. Viene desde Toledo y por eso se ha retrasado. Es de Pereira y asegura que toda su familia est� bien.Podr�a quedarse en casa, respirar aliviado y seguir con su vida. Pero no puede. "No puedo quedarme parado sin hacer nada", dice. Si tuviera dinero y le dejaran viajar, ya estar�a all�, ayudando a sus parceros, comenta. Ahora vive en Caba�as de la Sagra, en Toledo, y ha ofrecido incluso su propio local para recoger alimentos y materiales durante el fin de semana y trasladarlos despu�s a Madrid.Como �l, los voluntarios buscan nuevas v�as para hacer llegar la ayuda. Unos ponen su tiempo. Otros, su dinero. Otros ofrecen sus veh�culos, sus locales o sus contactos. Dentro de la fundaci�n, las banderas de Colombia se mezclan con las cajas. Hay camisetas de la selecci�n, acentos de distintas regiones y conversaciones que saltan de Cali a Pereira, de Quibd� a Buenaventura. Hay colombianos que llevan meses en Espa�a y otros que llevan d�cadas. Algunos ya tienen hijos espa�oles; otros acaban de llegar. Todos comparten estos d�as la misma preocupaci�n. Muchos han hecho su vida en Espa�a, pero en Colombia siguen teniendo una parte esencial de la suya. Y por eso, cuando la tierra tiembla a miles de kil�metros, Madrid tambi�n se mueve.
Los colombianos residentes en Madrid se vuelcan con la tragedia del terremoto: "Nuestros hermanos all� no tienen nada ahora mismo"
Son las cinco de la tarde pasadas cuando aparece Maira, cargada de bolsas y empujando un carro de la compra lleno de productos para beb�s y material sanitario. Llega con todo lo...














