El verano suele ser sinónimo de fritos. A menudo demonizados, se trata de una vía de escape del calor sofocante del horno, un electrodoméstico que es impensable encender en estos meses de calor. Aunque suele asociarse todo lo que cae en la sartén con comidas pesadas o poco saludables, debes saber que no tiene por qué ser así. Existen recetas de frituras deliciosas, ligeras y divertidas, como las tortitas de calabacín y zanahoria. Un plato con numerosas bondades nutricionales, que se prepara en un momento. Una receta muy socorrida que salvará cualquier cena imprevista.
También es un plato ideal para introducir a los niños a las hortalizas. Y es que, aunque la zanahoria y el calabacín puedan generar división de opiniones entre los más pequeños -y no tan pequeños- de la casa, se trata de dos hortalizas excepcionalmente nutritivas. De acuerdo con la Federación Española de Nutrición (FEN), el calabacín es una de las hortalizas con menor contenido calórico. No solo eso, es rico en beta-carótenos, un potente antioxidante. Su consumo también aporta una cantidad más que reseñable de la vitamina C diaria recomendada: una ración de calabacín de unos 200 gramos puede llegar a cubrir el 74% de la ingesta de un adulto de entre 20 y 39 años.








