La asesor�a interna se profesionaliza y empieza a evaluar la tecnolog�a del despacho.El Reglamento �mnibus Digital de inteligencia artificial se public� el 24 de julio en el Diario Oficial de la Uni�n Europea y traslada a diciembre de 2027 las obligaciones de alto riesgo que venc�an el 2 de agosto. Diecis�is meses m�s. Para los despachos espa�oles que llevaban un a�o preparando esa fecha, la lectura inmediata es de alivio, porque el inventario de sistemas, la documentaci�n de la supervisi�n humana y la pol�tica interna de uso pueden esperar. Esa lectura confunde el calendario del regulador con el del mercado. La presi�n que iba a obligar al bufete a ordenar su casa sigue en pie, con otro origen: el cliente.Ese cliente hizo durante el �ltimo a�o el trabajo que el aplazamiento ahora excusa. Mapear d�nde usa inteligencia artificial una compa��a obliga a inventariar procesos, asignar responsables y medir vol�menes, y ese ejercicio rara vez se detiene en el per�metro exacto de la norma. La asesor�a jur�dica que lo emprendi� termin� sabiendo cu�nto le cuesta cada tipo de asunto, cu�les se repiten con plantilla y cu�les exigen criterio. Un departamento que ya tiene esa tabla delante no la archiva porque Bruselas mueva una fecha. De esa tabla sale una decisi�n que el despacho nunca ve tomarse. El trabajo repetitivo se queda dentro o pasa a una herramienta y solo sale al mercado el que exige criterio. El bufete deja de definir su valor ante ese cliente y empieza a recibirlo definido desde fuera, en una hoja de c�lculo que nadie le ense�a. El aviso tampoco llega despu�s. Lo que llega es una ca�da de encargos de un tipo concreto durante dos trimestres, que el despacho atribuye al ciclo del negocio.Esa ceguera tiene su reflejo en el otro lado de la relaci�n. El departamento que hizo ese ejercicio conoce su coste por asunto, sus vol�menes y su propia madurez tecnol�gica, que en el mercado espa�ol ronda los 4 puntos sobre 10, el mismo escal�n que las grandes firmas y por encima del resto del sector. Lo �nico que no alcanza a ver es c�mo produce su despacho y la mayor�a de los abogados de empresa reconoce que no sabe c�mo usan la IA los bufetes que contrata. Un comprador que no distingue el m�todo compara por marca y por precio.El bufete que percibe ese movimiento suele reaccionar comprando las mismas herramientas y anunci�ndolo en una nota, con lo que pierde dos veces. Compite en el terreno donde el cliente ya sabe lo que cuesta una licencia, porque la ha negociado, y traslada la conversaci�n a la eficiencia, que es justamente el criterio con el que la asesor�a decide qu� deja de encargar fuera. Un despacho que se presenta como eficiente le est� se�alando a su cliente d�nde recortar. Lo que s� sobrevive a esa comparaci�n es aquello que la funci�n interna no puede construir por dise�o, la vista transversal. Un departamento jur�dico ve su empresa, sus contratos y sus pleitos. Un despacho ve el mismo problema resuelto de cuarenta maneras en cuarenta compa��as, sabe qu� cl�usula aguant� una inspecci�n, cu�l termin� en litigio y a qu� precio se cerr� de verdad la operaci�n de al lado. Ese material lleva d�cadas repartido entre la cabeza de los socios y carpetasque nadie orden�. Ponerlo en condiciones de sostener una conversaci�n con un cliente que ya trabaja con datos exige la tarea aburrida que el sector viene aplazando, que consiste en ordenar los propios precedentes y medir los resultados obtenidos. La tecnolog�a rinde justo ah�, donde hay materia acumulada por ordenar y rinde poco en el asistente que redacta borradores.Los diecis�is meses que concede Bruselas son reales. La revisi�n sobre c�mo trabaja un despacho con inteligencia artificial sigue en pie, con otro examinador y otro criterio, porque en lugar de una autoridad que comprueba documentaci�n aparece un cliente que compara proveedores con una tabla de costes delante. Ese examen no figura en ning�n diario oficial y ya empez� en las compa��as que pusieron m�todo en su funci�n jur�dica. Al despacho espa�ol le queda por decidir qu� parte de su trabajo resiste que la mire de cerca alguien que aprendi� a medir, y de esa respuesta depende qui�n sigue asesorando y qui�n pasa a facturar tareas.---* Daniel S. Acevedo S�nchez, CEO de Bredia. Legaltech & Taxtech.