Durante décadas, las horas invertidas en cualquier asunto ha marcado el negocio de la abogacía. La factura por los servicios de abogados se sustenta, en gran medida, en el tiempo que dedican a cada caso. Pero ese sistema ha comenzado a resquebrajarse con la irrupción de la inteligencia artificial (IA), capaz de realizar en minutos tareas que hasta ahora requerían horas de trabajo. Un reciente análisis de Deloitte Legal vaticina un cambio en la relación comercial de departamentos jurídicos de empresas y bufetes de abogados o proveedores externos: la facturación por horas irá perdiendo peso frente a la fijación de precios basados en el valor.Así se desprende del informe El imperativo de la IA: la transformación del sector jurídico, elaborado en junio de 2026 y coordinado por Richard Punt, líder jurídico global de Deloitte, que analiza cómo la inteligencia artificial está transformando el sector jurídico a nivel global. Tras realizar una encuesta a una muestra de 121 líderes legales que pertenecen a nueve sectores industriales y cuatro regiones principales (Américas, APAC, EMEA y Reino Unido e Irlanda), el estudio concluye que la proporción de trabajo remunerado mediante tarifas por horas pasará del 72% actual al 44% en los próximos dos o tres años, impulsando un modelo en el que los honorarios se fijarán cada vez más en función del valor aportado y no del tiempo invertido. Un cambio del que es consciente la gran mayoría de los líderes jurídicos, pues el 85% de los directores del sector entrevistados afirman que la IA modificará de forma significativa la manera en que los despachos establecen sus precio. El cambio en el modo de facturar responde, en gran medida, a las expectativas de los propios clientes, apunta el documento.En este sentido, las empresas que contratan servicios jurídicos esperan que el uso de la IA suponga una reducción de costes. El 78% de los responsables jurídicos sitúa el ahorro como el mayor beneficio que espera obtener del uso de inteligencia artificial por parte de sus proveedores legales, por delante incluso de la mejora de la calidad del servicio. Algunos departamentos jurídicos ya se han fijado objetivos de reducir entre un 20% y un 40% la factura en asesoramiento externo durante los próximos tres años, aprovechando tanto la automatización como una mayor internalización de determinados trabajos.Menos abogados júnior y más perfiles tecnológicosLa presión sobre los honorarios tendrá consecuencias directas en la organización de los despachos. El informe tiene en cuenta que el impacto más directo de la IA es la automatización de tareas repetitivas, que históricamente se encargaba a los abogados más jóvenes. Desde hace un tiempo, este factor ha sido visto como uno de los principales riesgos para aquellos que empiezan su andadura en el sector legal. El informe de Deloitte advierte de que el tradicional modelo de grandes equipos de abogados júnior pierde parte de su sentido económico, por lo que se apostará por perfiles más especializados. Así, prevé que la estructura clásica en forma de pirámide evolucione hacia un modelo de “diamante”, con menos profesionales en los niveles de entrada y una mayor presencia de perfiles intermedios especializados, con mayor experiencia y juicio profesional. “La consecuencia estructural a largo plazo es un alejamiento de la pirámide jurídica tradicional hacia un modelo de diamante más ágil, con menos puestos generalistas tanto junior como sénior, y un estrato intermedio más amplio de abogados con competencias híbridas técnicas y jurídicas”, señala el informe.No obstante, esto no significa una reducción masiva de plantilla de los departamentos legales, puesto que el 58% de los directores jurídicos encuestados aseguran que su intención es mantener equipos de tamaño similar, aunque con “cambios sustanciales en cuanto a composición, antigüedad y competencias”. Solo el 20% anticipa equipos más pequeños, una cifra que duplica la registrada en el informe de 2024 y que se concentra especialmente en sectores enfocados al control de costes, como el tecnológico y el financiero. Paradójicamente, Deloitte pronostica que la carga de trabajo jurídico seguirá aumentando durante los próximos años debido al crecimiento empresarial impulsado por la IA, el incremento de la complejidad regulatoria y la aparición de nuevas reclamaciones relacionadas con esta tecnología. La diferencia es que ese volumen adicional podrá absorberse sin incrementar las plantillas si las organizaciones automatizan correctamente sus procesos.La automatización de tareas plantea, además, un reto para la organización de los despachos: cómo formar a los abogados junior si desaparecen esas tareas iniciales que se les encargaban para adquirir experiencia. “Si la IA se hace cargo del trabajo, que implica un gran volumen de documentos y un alto volumen de trabajo, y que históricamente ha servido como campo de formación para los abogados noveles, ¿cómo desarrollará la próxima generación el criterio que exige el ejercicio de la abogacía?”, plantea el informe. Como respuesta, Deloitte apuesta por sustituir el aprendizaje basado en la acumulación de horas de trabajo por modelos sustentados en simulaciones, rotaciones entre funciones y progresión por competencias.Nuevos perfilesLa transformación también dará lugar a perfiles que hace apenas unos años eran inexistentes. El informe identifica a los “ingenieros jurídicos”, especialistas que combinan conocimientos jurídicos con diseño de procesos y fluidez técnicas para construir y optimizar flujos de trabajo de IA, como uno de los perfiles con mayor proyección. Junto a ellos sitúa a los futuros “ingenieros de conocimiento”, que serán los responsables de estructurar y gestionar la información que alimenta los sistemas de IA. También ve imprescindibles a los “abogados nativos de IA”, profesionales formados en un entorno en el que el uso de esta herramienta sea una forma de trabajar; así como a los “agentes autónomos de IA”, que, según Deloitte están proyectados para dentro de tres años, podrían representar hasta el 30% de la capacidad operativa de un departamento jurídico, asumiendo gran parte del trabajo rutinario.Este nuevo escenario también modifica las habilidades más demandadas. Para el 96% de los encuestados, la “alfabetización tecnológica y de inteligencia artificial” será la competencia cuyo valor más crecerá en los próximos años, por delante incluso de los conocimientos jurídicos técnicos. La capacidad de aprendizaje y adaptación (89%), el pensamiento estratégico (74%), el juicio crítico (73%) y la inteligencia emocional (70%) ganarán peso precisamente porque constituyen capacidades difícilmente sustituibles por los algoritmos.
La inteligencia artificial acelera el fin de la facturación por horas en los despachos de abogados
Un informe de Deloitte prevé que este modelo irá cayendo en los próximos tres años, mientras los bufetes transforman sus plantillas










