La inflación ascendió el mes pasado al 3,6%, según confirma este jueves el INE, una décima más de lo estimado a finales de julio y cuatro décimas por encima de la variación anual de junio. Se trata del mayor dato de la actual crisis energética y del peor registro desde mayo de 2024, cuando ascendió también al 3,6%. El repunte respecto al sexto mes del año se debe a la presión de los carburantes y de la electricidad. En concreto, el gasóleo ha registrado una variación interanual del 15,7% en julio, la gasolina, del 7,3%, y la electricidad, del 8,4%. Según ha trasladado el Ministerio de Economía, esto ha activado una parte de la cláusula de revisión automática incluida en el último paquete de ayudas, el Real Decreto-ley 18/2026, de 29 de junio, en respuesta a la crisis en Oriente Medio. Inicialmente estaba prevista la aplicación de una rebaja decreciente en el impuesto de los hidrocarburos tanto a la gasolina como al diésel de 15 céntimos por litro en julio, 10 céntimos en agosto y 5 céntimos en septiembre. Sin embargo, al superarse la barrera del 15% en el caso del gasóleo establecida en el decreto, el descuento en este combustible se eleva automáticamente a 20 céntimos por litro en septiembre. Según los datos del boletín petrolero de la Comisión Europea, el gasóleo cerró julio en España con un precio de 1,72 euros por litro (con impuestos), mientras que la gasolina 95 alcanzó los 1,64 euros por litro. La electricidad, por su parte, superó en julio los 100 euros el MW/h en el mercado mayorista, el mayor precio para un séptimo mes del año desde 2022. En agosto, los tres componentes se han continuado encareciendo en paralelo al mantenimiento del conflicto, que agrava la escasez de suministros, y por la menor generación eléctrica con renovables característica de los meses estivales. "El mecanismo actúa de forma proporcionada, reforzando la protección solo allí donde la presión de los precios lo justifica", resalta el ministerio, en relación con el mantenimiento de la hoja de ruta inicial para la gasolina. El objetivo de la cláusula es elevar la protección si se materializan escenarios más adversos de los previstos inicialmente, como es el caso, por la escalada de tensiones entre EEUU e Irán desde mediados de julio. Este sistema sustituyó al anterior, vigente entre marzo y junio, que aplicaba una exención amplia del IVA de los carburantes y una rebaja menor que la actual en el impuesto sobre los hidrocarburos. No obstante, el actual esquema compensa parcialmente el impacto en los hogares, pero protege menos que el primero, ya que las rebajas del IVA extendidas también a la electricidad y al gas suponían mayores descuentos —y también un coste fiscal elevado de más de 5.000 millones de euros para solo tres meses—. El conjunto de las rebajas fiscales y de las ayudas dispuestas desde marzo ha contribuido a reducir la inflación en un punto de media en los últimos meses, detalla el Gobierno. "El plan de respuesta ha amortiguado más de un 60% de la subida de los precios por el shock externo que supone la guerra en Irán", defiende Economía, ya que sin los descuentos la inflación general se situaría ampliamente por encima del 4%. TE PUEDE INTERESAR Por otra parte, la inflación subyacente, sin alimentos no elaborados ni productos energéticos, también repuntó en julio, aunque en menor cuantía, solo una décima, hasta el 3%. Esto refleja que las tensiones de precios se producen más allá del componente energético, especialmente en los servicios, con una inflación del 4% en julio. Por ejemplo, los restaurantes y servicios de alojamiento se encarecieron un 4,9% en el séptimo mes del año, experimentando una nueva aceleración del crecimiento de los precios respecto a 2025, aunque su inflación se ha mantenido elevada en los últimos años, siempre por encima del 4%, en línea con la fortaleza de la demanda interna. Los hoteles destacan por su elevada inflación del 10% en julio. En otros servicios, la crisis inflacionista actual tardará más en notarse. Es el caso de los seguros, donde el impacto será más retardado, cuando se revisen las pólizas. Por el momento, el grupo de seguros y servicios financieros presenta una inflación anual del 3,3%, inferior a la de años anteriores. Lo mismo sucede con los alimentos, para los que la variación interanual en julio fue del 1,6%, tres décimas por debajo de la tasa de junio y un mínimo no visto desde 2021. Se trata de un ámbito al que habrá que prestar especial atención en los próximos meses porque la inflación energética tarda en torno a seis meses en empezar a repercutirse en los productos alimentarios. A esto se suma la entrada en vigor de la nueva norma de envases comunitaria este mes de agosto, que amenaza con elevar los precios al consumidor. Próxima ampliación La inflación ascendió el mes pasado al 3,6%, según confirma este jueves el INE, una décima más de lo estimado a finales de julio y cuatro décimas por encima de la variación anual de junio. Se trata del mayor dato de la actual crisis energética y del peor registro desde mayo de 2024, cuando ascendió también al 3,6%. El repunte respecto al sexto mes del año se debe a la presión de los carburantes y de la electricidad. En concreto, el gasóleo ha registrado una variación interanual del 15,7% en julio, la gasolina, del 7,3%, y la electricidad, del 8,4%.