La crisis en Oriente Próximo y su reflejo en los precios energéticos siguen haciendo estragos. La inflación repuntó hasta el 3,5% en julio por los combustibles y la electricidad, según el dato adelantado publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El resultado supone un incremento de tres décimas con respecto al mes anterior, cuando el índice de precios al consumo (IPC) se situó en el 3,2%. La inflación subyacente —aquella depurada de los elementos más volátiles como la energía y los alimentos— también volvió a acelerarse: avanzó una décima interanual en julio, hasta el 3%, lo que refleja que las presiones sobre los precios se están enquistando.Ambas tasas se van alejando además del objetivo del 2% que tiene fijado el Banco Central Europeo (BCE). Es más: el 3,5% del índice general, que deberá confirmarse en un par de semanas cuando el instituto estadístico publique el dato definitivo, supone el registro más elevado en más de dos años, desde mayo de 2024. El repunte coincide con el inicio de la retirada progresiva de las ayudas desplegadas por el Gobierno para hacer frente a la situación inflacionista provocada por la guerra de Irán. La evolución de los precios en los últimos meses ha estado marcada por las tensiones en los mercados energéticos, impactados de lleno por el conflicto bélico y las interrupciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde pasaba antes de los ataques una quinta parte del comercio mundial de gas licuado y petróleo. El escudo anticrisis que el Ejecutivo aprobó al poco de estallar el conflicto ha sido modulado a partir de julio —el primer paquete se implementó en marzo—, estableciendo que las medidas de alivio desaparezcan de forma gradual a lo largo del verano a condición de que no se produzcan repuntes inflacionarios. La lógica que está detrás de esta cláusula de salvaguarda reposa en la dificultad para predecir cómo evolucionará la contienda y los consecuentes vaivenes en las cotizaciones de los principales productos energéticos. En junio, Teherán y Washington pactaron un alto el fuego, pero la tregua se quedó en agua de borrajas a las pocas semanas con la reactivación de las hostilidades, manteniendo los mercados en alerta y los precios tensionados. Esta volatilidad extrema se refleja en los mercados y acaba repercutiendo en el bolsillo de los ciudadanos. La cotización de las materias primas energéticas, con el petróleo a la cabeza, se ha convertido en una montaña rusa. El precio del crudo brent, el de referencia en Europa, ha vuelto a repuntar con fuerza en las últimas semanas tras el alivio que había supuesto en junio el alto el fuego: la reanudación de la contienda, a la que se han sumado los ataques de la milicia hutí de Yemen en el Mar Rojo, ha impulsado de nuevo el barril a fluctuar entre los 90 y los 100 dólares. La tensión también se ha trasladado a los surtidores: el precio de la gasolina en España ha escalado en julio hasta su nivel más alto desde marzo.El Fondo Monetario Internacional alertaba hace unas semanas de que el conflicto está recortando el crecimiento global y agravando la escalada inflacionaria. Y así como ese impacto está contagiando al conjunto de la economía, también está tensando los bancos centrales y metiendo presión a los legisladores sobre qué medidas adoptar, de qué alcance y durante cuánto tiempo.AyudasEl Gobierno subraya que el plan de respuesta al impacto económico de la guerra está sirviendo para amortiguar el golpe externo sobre la inflación y el poder adquisitivo de los hogares. En concreto, estima que las medidas desplegadas han contribuido a reducir la inflación en hasta un punto de media en los últimos meses, equivalente a haber amortiguado en más de un 60% el incremento inflacionario originado por la contienda.El ministro de Economía y vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, ha recordado que siguen en vigor los descuentos a los carburantes en las gasolineras y ha asegurado que el Gobierno seguirá apoyando a hogares y empresas frente a la sacudida energética. “Seguimos en un contexto internacional complejo, marcado por la guerra en Irán”, ha reconocido en un vídeo difundido este jueves en el que también ha valorado la buena marcha de la economía. El PIB, según los recién publicados datos del INE, ha vuelto a exhibir músculo en el segundo trimestre del año con un crecimiento del 0,7%. Una fortaleza que reposa en buena parte en el tirón de la demanda interna y que, pese a ser una buena noticia, también añade presión sobre los precios. Miguel Cardoso, economista jefe para España y Portugal en el centro de estudios BBVA Research, explica que la evolución del IPC seguirá dependiendo del muy fluctuante comportamiento de las materias primas energéticas y, de reflejo, de las medidas que adopte el Gobierno para amorguar el golpe, informa Denisse López. “A corto plazo, muy probablemente, tendremos inflaciones que van a estar alrededor del 4%. Dependiendo de esas medidas y de cómo vayan los precios del petróleo, podremos ver más o menos inflación”, concluye.
La inflación repunta hasta el 3,5% en julio por los combustibles y la electricidad
Los precios crecen tres décimas comparados con el mes de junio; también el índice subyacente acelera y se sitúa en el 3%, según el INE










