Salvador Forner Mu�ozActualizado Mi�rcoles,

agosto

23:08La historia pol�tica europea est� repleta de ascensos fulgurantes y ca�das estrepitosas, pero nada resulta tan fascinante para el an�lisis pol�tico como la comparaci�n de liderazgos que, habiendo alcanzado la cima del poder ejecutivo bajo las siglas del socialismo democr�tico, acaban rindiendo cuentas ante los tribunales de justicia.Durante d�cadas, la figura de Bettino Craxi se ha mantenido como el ejemplo del mandatario cercado por la corrupci�n sist�mica que eligi� el camino de la fuga antes de verse entre rejas. Hoy, las demoledoras investigaciones que se acumulan en la Audiencia Nacional de Espa�a obligan a trazar una pregunta inc�moda pero ineludible: �estamos asistiendo a la reedici�n de una trayectoria id�ntica? �Son Jos� Luis Rodr�guez Zapatero y Bettino Craxi dos vidas paralelas separadas �nicamente por el tiempo y la geograf�a?Para comprender el paralelismo, conviene examinar primero el caso italiano. Bettino Craxi lider� el Partido Socialista Italiano y gobern� el pa�s entre 1983 y 1987, una �poca de consolidaci�n de un sistema de comisiones ilegales institucionalizadas. Su declive no comenz� en los debates parlamentarios, sino en los despachos judiciales de Mil�n a principios de los a�os 90. El macroproceso Mani Pulite (Manos Limpias) desvel� la trama de financiaci�n ilegal conocida como Tangentopoli. Despojado de su inmunidad parlamentaria tras el colapso de su partido, y cercado por condenas firmes que sumaban m�s de 20 a�os de prisi�n, Craxi tom� en 1994 una decisi�n radical: huir a T�nez. Instalado en su residencia de Hammamet bajo la protecci�n del dictador Zine el Abidine Ben Ali, mantuvo hasta su muerte en el a�o 2000 el relato de que era un exiliado pol�tico v�ctima de un complot judicial.A miles de kil�metros y con tres d�cadas de diferencia, la realidad penal que rodea a Jos� Luis Rodr�guez Zapatero ha comenzado a adquirir tintes de una gravedad similar. El ex presidente del Gobierno espa�ol (2004-2011) ha pasado de ser un influyente mediador internacional a encontrarse formalmente investigado e imputado en la Audiencia Nacional. Los delitos que se barajan provisionalmente en los autos no dejan margen a la libre interpretaci�n: pertenencia a organizaci�n criminal, blanqueo de capitales, tr�fico de influencias y falsedad documental. La tesis principal de la Unidad de Delincuencia Econ�mica y Fiscal (UDEF) es que el ex l�der socialista se situ� presuntamente en el �v�rtice� de una red opaca dedicada a comercializar su ascendiente pol�tico y sus contactos internacionales a cambio de millonarias contraprestaciones.El detonante que ha hecho saltar las alarmas y ha conferido una solidez in�dita al sumario judicial ha sido la confesi�n de su presunto testaferro y hombre de m�xima confianza, el empresario alicantino Julio Mart�nez. En un giro de calado que emula a los grandes arrepentidos del proceso italiano, Mart�nez entreg� un escrito a la Audiencia Nacional y se ratific� ante el juez, destrozando la l�nea de defensa que Zapatero hab�a mantenido. El empresario admiti� que era el ex presidente quien �marcaba los pasos a seguir� en la consultora An�lisis Relevante y confes� que mediaron directamente para conseguir el pol�mico rescate p�blico de 53 millones de euros para la aerol�nea Plus Ultra durante la pandemia.La trama pact� una comisi�n de �xito del 1% del rescate (unos 530.000 euros), fondos que, seg�n las pesquisas, se canalizaron en parte hacia el entorno familiar del propio Zapatero. Por si el esc�ndalo de Plus Ultra fuera poco, la causa judicial ha ramificado sus tent�culos hacia el �mbito internacional y el patrimonio privado del ex mandatario. Un reciente informe de la UDEF acusa formalmente a Zapatero de haber cobrado 200.000 euros del Grupo Gloria, un conglomerado empresarial peruano, a cambio de ejercer una influencia il�cita ante las altas esferas del Gobierno de Bolivia de Luis Arce mediante contratos simulados de asesor�a.A esta vertiente internacional se suma el hallazgo m�s expl�cito y visual de la causa: un lote de 103 joyas y relojes de lujo descubierto por la Polic�a en la caja fuerte de su despacho en la calle Ferraz. Tasadas oficialmente en la astron�mica cifra de 1,3 millones de euros, las joyas han motivado la apertura de una pieza separada por presuntos delitos de contrabando y fraude fiscal, dado que nunca hab�an sido declaradas.Ante semejante panorama procesal, el paralelismo con Bettino Craxi deja de ser una mera especulaci�n para convertirse en un objeto de an�lisis sobre escenarios de futuro. Con las hijas del ex presidente y su secretaria operativa, Gertrudis Alc�zar, en la lista de pr�ximas citaciones judiciales como investigadas, la presi�n jur�dica sobre el entorno de Zapatero es asfixiante. Surge entonces la inevitable hip�tesis de la huida: de verse contra las cuerdas, y ante la inminencia de una petici�n de prisi�n preventiva, �optar� el ex presidente espa�ol por emular los pasos del l�der italiano y escapar del pa�s antes de ser procesado?La opci�n del exilio voluntario ofrece ventajas discursivas innegables. Al igual que hizo Craxi, salir de Espa�a le permitir�a eludir la fotograf�a entrando en un centro penitenciario y, al mismo tiempo, blindar un relato basado en la �persecuci�n judicial injusta�, el lawfare y la conspiraci�n pol�tica de sus adversarios. Desde un tercer pa�s que simpatizara con su causa, Zapatero podr�a presentarse ante ciertos sectores internacionales como un perseguido pol�tico y no como un procesado por delitos econ�micos comunes. Su intensa agenda y sus estrechas relaciones con diversos reg�menes de Am�rica Latina -forjadas durante a�os de controvertidas mediaciones- sugieren que no le faltar�an territorios dispuestos a acogerle y a dificultar eventuales �rdenes de extradici�n.Sin embargo, el contexto geopol�tico actual impone variables y riesgos que diferencian sustancialmente la �poca actual de la d�cada de 1990. El factor m�s disuasorio para cualquier tentaci�n de fuga transatl�ntica tiene un nombre propio: los Estados Unidos de Donald Trump. En el tablero actual, una administraci�n norteamericana de corte severo y hostil hacia los aliados de los reg�menes bolivarianos podr�a activar mecanismos de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) o abrir investigaciones federales por lavado de dinero. Para un pol�tico investigado, el riesgo de ser procesado en suelo estadounidense introduce una variable de p�nico. A diferencia del sistema penitenciario espa�ol, muy garantista, el r�gimen de aislamiento y la dureza de las c�rceles federales norteamericanas carecen de cualquier atractivo.La amenaza de una intervenci�n judicial de la superpotencia opera como un importante elemento de retenci�n: ante la disyuntiva de huir y arriesgarse a una detenci�n internacional instigada por Washington, resulta estrat�gicamente m�s seguro para el ex presidente permanecer dentro del marco jur�dico nacional y de la Uni�n Europea, que ofrecen un paraguas procesal infinitamente m�s predecible, con posibles recursos ante el Tribunal Supremo, el amparo del Tribunal Constitucional y, en �ltimo extremo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.En conclusi�n, aunque las biograf�as pol�ticas de Bettino Craxi y Jos� Luis Rodr�guez Zapatero se fraguaron en �pocas distintas, han terminado aproxim�ndose de forma dram�tica. En los pr�ximos meses sabremos si Zapatero continuar� librando la batalla judicial dentro de las fronteras espa�olas o si, como Craxi, ceder� a la tentaci�n de elegir el camino del exilio para mantener viva su narrativa de inocencia. Lo �nico certero es que las vidas de ambos mandatarios socialistas han quedado entrelazadas en los anales de la historia judicial europea. Cuando el poder pol�tico se mezcla con el lucro de los negocios privados, hay muchas probabilidades de que el desenlace no sea feliz.Salvador Forner Mu�oz es catedr�tico Jean Monnet de Historia e Instituciones de la Uni�n Europea