0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialNi el eclipse de la matraca, a pesar de que sea cierto que quizás se nos ha ido a todos un poco de las manos, ni el eclipse del fomo , aunque también sea verdad que cientos de miles de personas en toda España se han acabado subiendo al carro por miedo a quedar hoy como unos bobos. El eclipse del 12 de agosto de 2026 en la ciudad de Tarragona será el de un montón de lágrimas por un minuto. Muy breve o eterno. El tiempo que duró la totalidad en el cielo de la antigua Tarraco del que para muchos científicos es el mayor fenómeno astronómico que se puede ver en la Tierra.Ambiente relajado antes del eclipse solar, en Prades.Pau Venteo/ShootingCon el cielo despejado, sin nubes que pudiesen girar la ilusión en frustración, hasta el más escéptico cambió de cara al quedar expuesto, antes del ocaso (20:30 h), bajo la sombra de la Luna. Gritos, aplausos y euforia. De golpe cambió la temperatura, enfriándose el ambiente después de una jornada tórrida, y durante un minuto se hizo de noche en el día. Mucha emoción compartida cuando el Sol reapareció sobre el Mediterráneo exultante, con su corona y sus perlas , después de jugar al escondite.Hasta el más escéptico cambió de cara al quedar bajo la sombra de la LunaComo buenos seres humanos, cargados de tantas taras, miedos e imperfecciones, unas cuantas pegas al primer eclipse solar total en 121 años. ¡Qué corto! “Yo el año que viene viajaré a Almería, quiero más”, comentaba una vecina todavía alucinada, con las dichosas gafas de protección en una mano. “Y en Andalucía durará más, casi tres minutos de totalidad, creo, no me lo pierdo”, añadió.Mucho mejor el próximo vivirlo con familia y amigos, o directamente solos, viendo la reacción de una parte importante de las 15.000 personas que se reunieron en la Marina Port Tarraco. Muchos salieron en estampida pocos segundos después de pasar el minuto de gloria. Había prisa, como cuando en el cine aparecen los títulos de crédito y no importa si la peli merece pasar a la historia.Todo lo que sucedió antes del eclipse fue también muy terrenal. Mezcla de nacionalidades, algunos turistas despistados, familias con parasoles y sillitas de playa o expertos en astrofotografía armados con grandes telescopios y aspecto inquietante. Ambiente extraño junto al puerto de Tarragona, al lado del lugar donde suelen aparcar los yates de lujo, que por cierto fueron reubicados para no estropear con su tamaño exagerado la visión del fenómeno.Incluso el mal trago que pasaron los que vinieron o se fueron de Tarragona en tren regional, en un servicio otra vez intolerable, con aglomeraciones y calor asfixiante, han dormido esta noche soñando entre planetas y estrellas.
Un minuto de lágrimas en Tarraco, por Esteve Giralt
Ni el eclipse de la matraca, a pesar de que sea cierto que quizás se nos ha ido a todos un poco de las manos, ni el eclipse del fomo , aunque también sea verdad que cientos de miles de personas en toda España se han acabado subiendo al carro por miedo a quedar hoy como unos...















