En el interior de la Axarquía malagueña, Frigiliana se encuentra entre la sierra y el Mediterráneo. Este municipio, de poco más de 3.000 habitantes, forma parte del entorno del Parque Natural de las Sierras de Almijara, Tejeda y Alhama y mantiene una imagen muy vinculada a los pueblos blancos andaluces. Sus casas encaladas se reparten sobre un terreno en pendiente y forman uno de los conjuntos más reconocibles de la comarca.
Una de las principales características de la localidad se encuentra en su casco antiguo. La distribución de las viviendas, las calles estrechas y los desniveles conservan buena parte de la estructura heredada de la época morisca. Escaleras, pasadizos, pequeñas plazas y calles que cambian de dirección forman parte de un trazado que se ha mantenido con el paso del tiempo. A esto se añaden fachadas blancas, puertas y ventanas en tonos azules o verdes y macetas repartidas por numerosos puntos del centro.
La conservación del casco histórico ha convertido esta zona en uno de los principales atractivos de Frigiliana. El conjunto fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y está considerado uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura popular de origen árabe de la provincia de Málaga. Este legado urbano comparte espacio con edificios religiosos, restos defensivos y construcciones correspondientes a diferentes etapas de la historia local.









