En el corazón de la Región de Murcia, acunado entre las localidades de Calasparra y Cieza, se despliega uno de los tramos más sobrecogedores que dibuja el río Segura. Es un territorio dominado por la roca caliza y las dolomías donde la fuerza del agua y la paciencia de los milenios han esculpido un espectáculo geológico único: el emblemático Cañón de Almadenes. Este espacio natural, que discurre en algunos puntos a unos 70 metros por debajo de los bordes del cañón con paredes verticales que alcanzan entre los 120 y los 150 metros de profundidad, es además un refugio clave para especies como la nutria o diversas aves rapaces. Sin embargo, más allá de sus paredes verticales y su frondosa vegetación, este enclave guarda un secreto sumergido que parece sacado de un relato de fantasía: la Fuente del Gorgotón.
Para comprender la magia de este rincón hay que mirar bajo el suelo. Durante eras, las precipitaciones y el propio discurrir del río fueron filtrándose a través de las rocas permeables hasta quedar atrapadas a unos 200 metros de profundidad. Así nació el acuífero Sinclinal de Calasparra, un auténtico mar subterráneo que se extiende a lo largo de 320 kilómetros cuadrados entre Cieza, Calasparra y Jumilla, con unas reservas colosales estimadas entre los 2.000 y los 5.000 hectómetros cúbicos.








