Cient�ficos estadounidenses est�n recurriendo por primera vez a la IA para crear virus desconocidos en la naturaleza, un hito en la biolog�a sint�tica que promete avances en materia sanitaria, pero que tambi�n plantea importantes dudas en materia de bioseguridad.Investigadores de la Universidad de Stanford han desarrollado un programa de IA generativa llamado Evo 2 que escribe nuevos genomas: las instrucciones gen�ticas para la vida codificadas en el ADN. Lo utilizaron para dise�ar y crear 16 bacteri�fagos o fagos sint�ticos, peque�os virus que infectan bacterias.A veces se recurre a los fagos en lugar de los antibi�ticos para combatir las bacterias causantes de enfermedades.En pruebas realizadas en su laboratorio, los investigadores descubrieron que estos nuevos fagos eran m�s eficaces para eliminar la bacteria com�n E. coli que el bacteri�fago natural Phi X 174, que sirvi� de modelo para Evo 2. Los resultados se publicaron hace dos semanas en la revista Science."Nuestro estudio demuestra por primera vez que el dise�o generativo puede generar genomas funcionales completos. Elegimos trabajar con fagos porque son virus peque�os, bien estudiados y con amplias aplicaciones en biolog�a molecular y terap�utica", explic� Brian Hie, l�der del proyecto.Este m�todo podr�a extenderse posteriormente a organismos m�s grandes, como bacterias, y luego a formas de vida m�s complejas, a�adi�."La importancia del art�culo de Brian Hie es incalculable", afirm� Adrian Woolfson, experto en gen�mica y CEO de la empresa de s�ntesis de ADN Genyro. "Es el momento de los hermanos Wright en biolog�a, donde dejamos de mirar hacia atr�s y podemos vislumbrar la inmensidad de las posibilidades biol�gicas futuras", asegur�.La terapia con fagos se ha utilizado en Europa del Este durante muchas d�cadas. Se seleccionan fagos concretos que coinciden con la cepa bacteriana precisa del paciente y se administran mediante aplicaci�n t�pica, inyecci�n u oralmente en el sitio de la infecci�n. Su aplicaci�n no est� extendida en Occidente por varias razones, entre ellas la complejidad de los procedimientos necesarios y el potencial de que las bacterias desarrollen resistencia."La IA podr�a contribuir al resurgimiento de la terapia con fagos", afirm� Samuel King, otro miembro del equipo de Stanford. "Ante la creciente evidencia de la aparici�n de pat�genos resistentes a los antibi�ticos, necesitaremos soluciones alternativas innovadoras, y la terapia con fagos es sin duda una de ellas", precis� King.Por motivos de seguridad, el estudio inicial de Stanford se bas� en una cepa no pat�gena de E. coli y utiliz� un modelo de lenguaje gen�mico que no hab�a sido entrenado con virus capaces de infectar las c�lulas m�s complejas que componen animales y plantas. Sin embargo, en el futuro, esta tecnolog�a podr�a abarcar una gama mucho m�s amplia de virus y extenderse al dise�o de organismos completamente nuevos sin tener que partir de un genoma natural."De momento, no tenemos planes de comercializar este trabajo. Somos un laboratorio acad�mico financiado por donaciones y subvenciones p�blicas", puntualiz� Hie. "Nuestra responsabilidad es poner la tecnolog�a b�sica a disposici�n del mayor n�mero de personas posible, debido a sus enormes beneficios potenciales para la salud y la humanidad", a�adi�.Hie sostuvo que estos beneficios superan el riesgo de que agentes malintencionados modifiquen la herramienta de IA con fines bioterroristas. Sin embargo, Thomas Inglesby y Moritz Hanke, del Centro para la Seguridad Sanitaria de la Universidad Johns Hopkins, advirtieron en el mismo n�mero de Science que el estudio "plantea dudas en relaci�n a la bioseguridad".Aunque elogiaron a los cient�ficos de Stanford por las precauciones que tomaron en su investigaci�n, Inglesby y Hanke afirmaron que "los actuales marcos de gobernanza son insuficientes para supervisar la gen�mica generativa... La cuesti�n ya no es si existir� el dise�o generativo de genomas virales, sino si la sociedad puede establecer una supervisi�n que permita que sus beneficios se manifiesten, evitando al mismo tiempo que provoque da�os graves".� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.