"No me siento seguro". Con esas palabras, un portavoz de Verrus abandonó una reunión de vecinos para debatir la construcción de un centro de datos de inteligencia artificial en Salem, Oregón, después de que una guillotina apareciera entre los manifestantes. La réplica del instrumento fue arrastrada en bicicleta hasta las inmediaciones del Ayuntamiento durante la reunión convocada para discutir el proyecto Oakline at Mill Creek, valorado en 5.100 millones de dólares y con una superficie prevista de unas 75 acres, alrededor de 30 hectáreas.La imagen resumió de forma gráfica el creciente rechazo que despierta una infraestructura imprescindible para la carrera por la inteligencia artificial. La reunión se prolongó durante más de seis horas y la tensión llegó a tal punto que los representantes de Verrus tuvieron que irse del lugar escoltados por la policía. Poco después, Salem aprobó una moratoria de un año para estudiar nuevas reglas sobre centros de datos.
Goldman Sachs calcula que la demanda eléctrica de los centros de datos estadounidenses pasará de 31 gigavatios en 2025 a 66 gigavatios en 2027, impulsada principalmente por la expansión de la inteligencia artificial. Si esa demanda media se mantuviera durante todo el año, equivaldría a unos 578 teravatios-hora de electricidad, lo que representa 2,3 veces los aproximadamente 256 TWh que consume España en un año.








