Adicciones sin sustancia
El Reino Unido, Francia o Australia han prohibido el acceso a las redes sociales a los menores; pero Espinosa, que también es psicóloga educativa, propone para nuestro país un “educar mejor que prohibir”. Su argumentario es táctico (la prohibición suele espolear la curiosidad y el atractivo por vulnerarla en el adolescente), pero también estratégico: las redes y su tecnología, apunta, “son un riesgo, pero también una oportunidad” para el aprendizaje. En un entorno seguro, el niño puede desarrollar por sí solo actitudes que eviten la “adicción sin sustancia” (en todo caso, apuntan otros, la sustancia es la dopamina que generan) de la que se acusa a las redes sociales. De ahí que esa adicción esté ya más extendida entre los niños más pobres y cada vez tenemos más en este país, mientras que desciende el número de adultos pobres.
En la crisis de Ceuta han muerto niños: ¿qué ha fallado?
Se ha puesto de manifiesto la falta de vías seguras y mecanismos de protección suficientes para que ningún niño o niña se vea obligado a asumir riesgos extremos para buscar seguridad, reunirse con su familia o acceder a una vida sin violencia o pobreza.
¿Qué propone para evitar otra crisis?








