María Ángeles Espinosa Bayal asumió el cargo este lunes, en un momento de recortes que ponen en la cuerda floja los derechos más elementales para los menores y logros como el retroceso de la mortalidad infantil

Para María Ángeles Espinosa Bayal (Madrid, 60 años) la imagen del fracaso es una niña boliviana de unos 13 años, embarazada y con un bebé de un año ya en los brazos, que conoció hace años durante una misión en el país latinoamericano. Para la nueva presidenta de Unicef España, la protección de la infancia vive su momento más complicado en décadas y los derechos de las niñas corren especial peligro en un momento de recortes globales de la financiación al desarrollo.

“Hay muchas necesidades y muchas organizaciones llamando a las mismas puertas. El desafío es dar credibilidad. Hacer ver a la ciudadanía adónde llega su ayuda”, explica esta doctora en Psicología y profesora en la Universidad Autónoma de Madrid, en una entrevista con este diario en Madrid.

Espinosa, que lleva vinculada a Unicef casi 30 años, admite que “el dato más triste” recibido por su organización es el aumento de la mortalidad infantil en 2025 por enfermedades o circunstancias prevenibles. “Y todo hace pensar que son cifras que van a ir en aumento”, lamenta.