Rosalía Bollen insiste, sin lograr contener la emoción, que los más de 15.000 niños muertos y los 50.000 heridos en los ataques israelíes contra Gaza desde octubre de 2023 “no cuentan toda la historia” de lo que está sufriendo la infancia en la Franja. “En esas cifras, no están incluidos, por ejemplo, los niños prematuros que mueren a los dos o tres días de nacer porque no hay una incubadora o un respirador en el hospital, si es que aún podemos seguir llamando hospitales a los centros médicos de Gaza”, dice esta portavoz de Unicef, que ha pasado varios meses en la Franja en el último año.
En las listas oficiales de víctimas tampoco entra Islam, el niño de nueve años que esta trabajadora humanitaria conoció en un hospital en Jan Yunis, en el sur de la Franja. Antes de que estallara la guerra estaba superando la leucemia que la había sido diagnosticada, pero cuando comenzaron los bombardeos, su tratamiento se paralizó por completo y el pequeño falleció. “Cuando decimos que la infancia está pagando el precio más alto en esta guerra, no son palabras huecas, comenzando porque más del 50% de la población de Gaza es menor de 18 años", recalca, en un encuentro con varios periodistas este jueves en Madrid.






