OpiniónFoto: El EspectadorResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Seguramente nuestras madres y abuelas jugaron a ponerse tacones y a pintarse la cara con el maquillaje de su mamá. Pero era eso: un juego. Algo distinto pasa hoy, cuando las niñas ya no juegan a ser grandes, sino que se preocupan por cómo salen en las fotos, por las últimas rutinas de cuidado de la piel y por lo que opinen sobre su apariencia. Antes incluso de dejar de ser niñas, aprenden a verse con los ojos de los demás, que las han convertido en objeto.Nos estamos acostumbrando a que una niña de 14 años ya es una mujer. No lo es. Y tampoco es normal que tenga una relación con un adulto. Sigue siendo una niña y, como tal, necesita un cuidado especial.Le puede interesar: Reglamentan ley que busca crear entornos seguros para niños y niñas en internetEl entorno digital juega un papel clave en esta cuestión. De acuerdo con la Alianza Global We Protect, la edad de acceso a contenido sexual explícito ha bajado de 13,4 a 12,7 años (2025). A estos se suman tendencias como Passport Bros —hombres que viajan a otros países para buscar parejas en condiciones de desigualdad— y los llamados novios virtuales: relaciones iniciadas por adultos a través de redes, que encubren vínculos abusivos y explotadores con menores de 18 años. El estudio Avatares de México, además, revela cómo el diseño de las plataformas acelera la exposición a contenido sexualizado.Cada día debemos ser más conscientes de que la exposición de nuestras hijas (e hijos) en redes sociales supone un enorme riesgo. Sus imágenes tiernas, compartidas con orgullo parental, pueden caer en manos de depredadores, que, con la inteligencia artificial, se facilita su explotación y extorsión.Esto nos lleva a pensar en la importancia de ser adultos de confianza, de que familias y colegios pongamos límites de edad y construyamos acuerdos frente a lo digital. Es algo importante, pero no es suficiente. Es urgente exigir a nuestro gobierno, al Congreso y a los tomadores de decisión que regulen a estas empresas tecnológicas. Además del daño expuesto, están las enormes afectaciones a la salud mental de niñas, niños y adolescentes. Lea también: La educación en el gobierno PetroColombia ya ha recorrido esa ruta de regular industrias cuyos productos son adictivos y nocivos para la niñez y la adolescencia. Lo hicimos con las tabacaleras, con las empresas de bebidas alcohólicas y de bebidas azucaradas, y con algunas regulaciones a la comida chatarra. No podemos quedarnos cortos con estas compañías. Conocemos su poder, su capacidad de lobby y de interferencia, y, sin embargo, lejos de amedrentarnos, eso nos llama a sumarnos en una enorme movilización social.Desde el consenso por el Cuidado Digital, junto con varios aliados, abogamos por una regulación basada en la evidencia y en las mejores prácticas que ya se están implementando en otros países. Conozca más acá. *Directora ejecutiva de Red PaPaz.👩‍🏫📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre educación? Te invitamos a verlas en El Espectador. ✏📚Conoce másTemas recomendados: