Actualizado Martes,

agosto

22:54"Si soy presidente del Gobierno convertir� a Espa�a, como ya lo son otros estados europeos, en un pa�s de acogida", prometi� el hoy jefe del Ejecutivo, Pedro S�nchez, en abril de 2016, cuando la crisis de refugiados que viv�a el continente marcaba la actualidad pol�tica. Sin embargo, aquellas palabras distan mucho de la tesis que expuso ayer su ministro de Asuntos Exteriores, Jos� Manuel Albares, que asegur� que Madrid y Rabat, con "di�logo fluido", est�n "comprometidos" en que "hasta la �ltima persona que ha entrado irregularmente en Espa�a vuelva a Marruecos".Lo dijo desde Ceuta, despu�s que de el pasado 30 de julio 80.000 personas cruzaran irregularmente la frontera y de que, seg�n el Gobierno aut�nomo, hasta 11.000 puedan seguir all�. Sin embargo, el mensaje no se circunscrib�a a esta coyuntura excepcional, tal y como Albares se esforz� en recalcar: "Que quien entre irregularmente en Ceuta y Melilla sepa, porque Espa�a y Marruecos trabajamos conjuntamente para ello, que van a ser devueltos. No van a poder alcanzar ni la Pen�nsula, ni el continente europeo, ni quedarse indefinidamente en Ceuta o Melilla". Aunque asegur� que se cumplir� la ley, el ministro hizo esta afirmaci�n sin matizaci�n alguna, sin apelar a posibles excepciones por las circunstancias que presente cada una de las personas que accedan irregularmente a Espa�a. Y, ayer, la Embajada de Espa�a en Marruecos insisti� en sus redes: "Entrar irregularmente en Ceuta y Melilla no da derecho a permanecer en Espa�a ni a acceder al resto de Europa. Toda informaci�n en sentido contrario es falsa". El mensaje lo public� tambi�n en ingl�s, franc�s y �rabe.El discurso resulta lejano a aquel que llev� a S�nchez, reci�n llegado a La Moncloa, a acoger el barco Aquarius, en el que hab�a 600 migrantes y que Italia rechazaba recibir. Tambi�n choca con lo que sol�a defender ante las crisis migratorias sucedidas en los �ltimos a�os en Canarias: en octubre de 2024, con las llegadas irregulares al archipi�lago en m�ximos, S�nchez sostuvo en el Congreso que "acoger al que viene de fuera buscando una vida mejor" es "un deber al que nos obliga nuestra historia", "una cuesti�n de respetar [...] el derecho internacional" y "un paso esencial para garantizar la prosperidad futura de nuestra econom�a".No es necesario retroceder tan atr�s. Las palabras de ayer de Albares, que van en consonancia con los mensajes trasladados por otros miembros del Gobierno ante esta crisis, tampoco terminan de casar con el discurso que ven�a abanderando en los �ltimos meses el Ejecutivo en materia migratoria, y que constituye un pilar clave de su hoja de ruta. La regularizaci�n extraordinaria impulsada el pasado enero y presentada como una de las grandes medidas de esta legislatura dista de la idea que ayer habr�a transmitido el ministro al presidente de Ceuta, Juan Jes�s Vivas, seg�n lo que este �ltimo afirm�: "La mejor manera de cortarla [la posibilidad de que la avalancha se repita] es que todo el mundo pierda la expectativa de que viniendo a Ceuta se soluciona lo que pretende. Ni papeles, ni asilo. La �nica soluci�n: el retorno a Marruecos. Esto lo comparte el ministro, nos lo ha dicho".La insistencia del Gobierno en los �ltimos d�as respecto a su intenci�n de que quienes han entrado en Ceuta regresen a Marruecos, recalcando que no podr�n ir a Espa�a ni al continente, es tambi�n de alguna forma un mensaje que mira a la Uni�n Europea. Un compromiso de "reforzar" la que es, dijo ayer Albares, "la frontera m�s compleja y m�s especial del mundo; la frontera de Europa con �frica". Todo despu�s de que 22 pa�ses se�alasen la regularizaci�n de inmigrantes impulsada por el Gobierno como una pol�tica que debilita la defensa de las fronteras comunitarias -alud�an a un posible efecto llamada-. "Ceuta y Melilla garantizan absolutamente la integridad del espacio Schengen", reivindic� ayer Albares, al hilo de los controles fronterizos que retom� Italia hacia los viajeros espa�oles tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta -lo hizo alegando que cab�a la posibilidad de que llegaran al pa�s transalpino, extremo que el Ejecutivo insiste en negar-.Pese al acercamiento en el discurso migratorio del Gobierno espa�ol al de pa�ses europeos -con la gran salvedad de los centros de deportaci�n que Italia defiende y S�nchez rechaza-, Albares s� mantuvo ayer vivo el choque con el gabinete de Giorgia Meloni, al que acus� de hablar con "ligereza y frivolidad" ante la coyuntura ceut�. Tambi�n insisti� el Gobierno en el enfrentamiento con la bancada de la oposici�n: lo hizo el ministro de Presidencia, F�lix Bola�os, cargando contra los ejecutivos de coalici�n de PP y Vox por sus tesis migratorias; tambi�n la titular de Infancia, Sira Rego, que censur� el rechazo del partido de Santiago Abascal a los fondos para gestionar la emergencia; y el Ministerio de Igualdad, que pidi� investigar al diputado de Vox Jos� Mar�a Figaredo por su llamada a "cazar" migrantes. As�, pese al giro discursivo en inmigraci�n, el ir al choque con la derecha s� sigue formando parte de la hoja de ruta del Gobierno.