0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl Ejecutivo ha salido este lunes al paso de las críticas por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta tras las movilizaciones ciudadanas del fin de semana. Ante el malestar social vislumbrado ayer en la ciudad autónoma, el Gobierno defiende haber respondido con “todos los recursos” disponibles para frenar un colapso institucional. Sin embargo, once días después del episodio de tensión en la frontera, la estrategia oficial sigue volcada en la gestión de la emergencia inmediata, mientras persisten los interrogantes sobre la vía diplomática con Marruecos y la postura de España ante el endurecimiento del debate migratorio en la Unión Europea.En una ofensiva coordinada de comunicación, varios miembros del Gabinete han querido visibilizar el despliegue estatal. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, ha asegurado que el Estado “ha dado la cara” y ha puesto en marcha una movilización de efectivos y fondos sin precedentes. Por su parte, el titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha elevado a 80.000 las entradas contabilizadas en el pico de la crisis -un dato con el que el Ejecutivo busca dimensionar la magnitud del desafío-, precisando que la inmensa mayoría de los migrantes retornaron a Marruecos en las primeras 48 horas. Una respuesta institucional que se completará este martes con el viaje a la zona del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, seguido por la titular de Defensa, Margarita Robles, en un intento de escenificar una respuesta transversal ante un problema que atañe a la seguridad, la política social y las relaciones bilaterales con Rabat.Lee tambiénPese al despliegue de recursos, la posición de Moncloa sigue tensionada por las diferencias existentes en el seno de la UE donde Italia y Dinamarca han el debate migratorio justo en el momento en que España busca apoyos en Bruselas. La declaración conjunta de este lunes de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y la danesa, Mette Frederiksen, reclamando una lucha frontal contra la “inmigración descontrolada” y la creación de centros de repatriación en terceros países, fuerza a España a posicionarse sobre la externalización de las fronteras, un modelo respecto al cual el Ejecutivo mantiene una ambigüedad meditada.Esta propuesta ha abierto un frente inmediato en la mayoría parlamentaria. Enrique Santiago, portavoz de Izquierda Unida y vicepresidente de la Comisión de Exteriores del Congreso, ha calificado la iniciativa italo-danesa como “otra vuelta de tuerca” a una política que confía la gestión migratoria a países de tránsito mediante compensaciones económicas. Santiago ha ironizado con la eficacia del modelo italiano, aludiendo al reciente fiasco de los centros de internamiento promovidos por Meloni en Albania, y ha exigido que sea la propia UE la que asuma la gestión directa de sus límites territoriales con garantías humanitarias.Con todo ello, la presencia del titular de Exteriores este martes en la ciudad autónoma permitirá comprobar si el Gobierno pasa de la gestión reactiva de la urgencia a la definición de una postura clara.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro
El Gobierno defiende su actuación en Ceuta ante el giro migratorio en el seno de la UE
Moncloa busca certificar la contención de la crisis fronteriza mientras se reactiva el debate europeo sobre la externalización de las repatriaciones








