La temporada de verano comienza a entrar en su recta final y las aerolíneas están consiguiendo esquivar uno de los grandes nubarrones que se cierne sobre sus operaciones desde hace meses: la falta de combustible por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. No es que esos nubarrones hayan desaparecido, ni mucho menos, en un escenario donde sigue sin materializarse un acuerdo entre Washington y Teherán. Lo están notando, pero sobre todo en sus resultados, porque las cifras económicas que están presentando reflejan el impacto en sus costes de un precio del crudo mucho más alto que a principios de año.
El conflicto en Oriente Medio, por un lado, apuntaba ese temor, a que la falta de fuel obligase a dejar aviones en tierra. Por otro, a que se prolongara el cese de operaciones en parte de la región, con aeropuertos que son hub esenciales, para los vuelos entre Europa y Asia. De momento, las compañías han estado operando con normalidad a lo largo del verano, aunque sí han visto cómo muchos viajeros españoles han preferido decantarse por pasar las vacaciones en destinos de proximidad, como Portugal o Grecia.






