El calor golpea de frente en Aramberri, Nuevo León. La tierra arenosa, que se levanta y vuela con cada movimiento, es la protagonista en el rancho El Madero. Desde hace al menos 11 años, de estos surcos nacen miles de toneladas de papas que terminan rebanadas y crujientes en las bolsas que millones de mexicanos abren a diario.Estas tierras recibieron el 29 de julio a los agricultores de varios países de Latinoamérica como México, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Argentina, Chile, Guatemala y República Dominicana en el marco de AgroUniversity 2026, un encuentro que ocurre cada dos años en diferentes países y congrega a los actores que conforman el primer y más crucial eslabón de la cadena de valor alimentaria. Durante el día de campo, alrededor de 150 productores, que representan a la totalidad de los principales cultivadores de papa de PepsiCo en la región, caminan los surcos no solo para evaluar la tierra, sino para entender cómo la digitalización puede protegerla. “Reunimos a todos los agricultores aquí junto con algunos socios de confianza para caminar por los campos y hablar sobre el cultivo de papas, qué funciona y, lo que es más importante, qué no funciona”, explica Jim Andrew, vicepresidente ejecutivo y director de Sostenibilidad de PepsiCo. En el campo, el conocimiento y la confianza se transmiten de familia a familia. “En muchos lugares tenemos múltiples generaciones de agricultores. Hablaba con tres de ellos y, entre los tres, sumaban cien años cultivando papas para nosotros, y todos tienen hijos que están empezando a involucrarse. Ese es realmente el tipo de negocio del que estamos hablando”, dice Andrew.En El Madero se pueden apreciar drones y paneles solares compartiendo terreno con tractores. La urgencia de modernizar el campo es innegable. La agricultura es un negocio donde los productores, que a menudo tienen solo una oportunidad al año para que su cosecha funcione, se enfrentan a un panorama de sequías, tormentas y fenómenos climáticos. Aquí es donde la inteligencia artificial deja de ser un concepto abstracto y se ensucia las botas.Jim Andrew explica que, mediante el uso de herramientas como drones equipados con inteligencia artificial, se pueden procesar datos y encontrar anomalías del campo en tiempo real. “Ahora, descubrimos que se detecta un problema siete días antes de lo esperado”. Adelantarse una semana a una plaga permite a los productores focalizar el uso de agua o agroquímicos únicamente en las zonas afectadas, reduciendo costos y minimizando el impacto ambiental.Sin embargo, el objetivo no es la automatización absoluta, sino el empoderamiento humano, que tiene siglos llevando las riendas de la tierra. “La inteligencia artificial funciona cuando apoya a un agricultor. No reemplaza años de experiencia y conocimiento porque ellos saben qué funciona en su granja, pero les da más herramientas, al igual que un tractor, para que puedan tomar mejores decisiones y ser más resilientes”, subraya Andrew.Esta visión tecnológica cierra un círculo que une el campo directo con la manufactura. Apenas en marzo pasado, la compañía demostró este mismo enfoque al inaugurar en Celaya, Guanajuato, su planta más avanzada a nivel global. Allí, la automatización transformó la dinámica laboral: el personal puede enfocarse más en operar líneas inteligentes y menos en tareas que requieren esfuerzo físico, contribuyendo a un entorno de trabajo más seguro y eficiente. La filosofía que se aplica bajo el techo de esa fábrica es la misma que ahora busca implementarse a cielo abierto en Nuevo León: lograr que la máquina trabaje como un copiloto del talento humano para hacer su labor más segura y eficiente, uniendo el primer y el último eslabón de la cadena de valor.El suelo como prioridadEste despliegue tecnológico forma parte de pep+ (PepsiCo Positive), la estrategia de transformación de PepsiCo para impulsar el crecimiento sostenible del negocio y fortalecer la resiliencia de la compañía a largo plazo. Con un portafolio donde el 60% del negocio mundial corresponde a alimentos, la empresa depende de unos 50 cultivos principales provenientes de 60 países.La mejora de estas operaciones recae en la agricultura regenerativa. “Se trata de una agricultura práctica que fortalece el suelo, que es mejor en el uso del agua y otros recursos, y que ayuda a los agricultores a tener medios de vida exitosos. La palabra más importante es ‘práctica’”, asegura Jim Andrew. “Los agricultores no hacen las cosas porque alguien se lo pida, las hacen porque funcionan”.Para PepsiCo, el terreno más fértil para esta transformación está en la región. “América Latina tiene la bendición de contar con todas las cosas necesarias para ayudar a ser líder en la transformación del sistema alimentario mundial”, dice Andrew. “Tienes suelos y recursos agrícolas tremendos, tienes agricultores fantásticos, tienes la experiencia, tienes la escala, que es muy importante, y el deseo de liderar el cambio”.La jornada en Nuevo León demuestra que la salvación frente a la crisis climática agrícola no vendrá únicamente de un laboratorio tecnológico, sino de las manos curtidas de los productores latinoamericanos. El futuro está en el trabajo conjunto y la conversación constante, pero también, por primera vez, en sintonía con un algoritmo que hace equipo con ellos para lograr una agricultura que sea más productiva y, a la vez, amigable con el medio ambiente.
La tecnología pisa la tierra: así se protege el futuro de la agricultura en América Latina
La multinacional PepsiCo reúne a más de 150 productores latinoamericanos en una granja demostrativa en Nuevo León para compartir la adopción de prácticas regenerativas y tecnologías que ayuden a asegurar la supervivencia del sistema alimentario frente al cambio climático










