La agricultura mexicana enfrenta el reto de producir más en un escenario marcado por la escasez de agua, la variabilidad climática y una todavía limitada adopción tecnológica. En este contexto, Bayer puso en marcha su primer Forward Farming en México, un modelo que busca llevar la innovación a condiciones reales de producción y propiciar el intercambio de conocimiento entre agricultores.Manuel Bravo, presidente y director general de Bayer en México, explica por qué la compañía decidió traer este modelo al país, cuánto cuesta adoptar nuevas tecnologías y cómo busca hacerlas accesibles para los pequeños productores, que constituyen la mayor parte del campo mexicano.¿Qué factores determinaron el lanzamiento del primer Forward Farming en México?El proyecto comenzó en Sudamérica, particularmente en Brasil, donde se abrieron los primeros Bayer Forward Farming. Ahí vimos que se estaba formando una comunidad muy valiosa y, sobre todo, que había un intercambio constante entre los productores.El modelo después llegó a Argentina y, más adelante, algunos de los brasileños involucrados en el proyecto se trasladaron a Asia, donde impulsaron iniciativas similares.En México decidimos esperar hasta contar con suficientes tecnologías para construir una vitrina realmente robusta. Entre ellas estaban FieldView, nuestra plataforma digital; Carlota, la solución de riego inteligente; Short Corn —maíz corto inteligente— y los híbridos de maíz Vitala o Preceon.Cuando lanzamos FieldView el año pasado y estuvieron disponibles los primeros híbridos para Sinaloa y el Bajío, dijimos: “Este es el momento”.Entonces comenzó la búsqueda del lugar y del productor adecuados. Queríamos que el Bayer Forward Farming estuviera cerca de audiencias que normalmente tienen poco contacto con el campo. Lo más natural habría sido instalarlo en Sinaloa o Jalisco, dos grandes centros agrícolas, pero nos propusimos estar a no más de dos horas de la Ciudad de México.Exploramos opciones en Puebla, Morelos y Querétaro. La intención era facilitar que autoridades y otros públicos pudieran acercarse al campo y conocer de primera mano cómo funcionan estas tecnologías. Porque una cosa es leer sobre ellas y otra muy distinta verlas operar y escuchar directamente al productor decir: “Esto me gusta, esto no me gusta”.Encontrar la ubicación y al productor correctos tomó tiempo. Aunque hoy estamos haciendo el lanzamiento, llevamos alrededor de año y medio trabajando en el Rancho Hontoria y desarrollando este proyecto.