Hay nadadores que guardan todo el jugo dentro, cuyo talento solo necesita que llegue ese día en el que alguien o algo lo descorche de forma automática. Una emoción, un escenario único, un reto inabordable o nadar junto a tu ídolo en unas semifinales europeas. Y esto último es lo que le ha sucedido a Luca Hoek, el torpedo de Sitges, de madre francesa y padre holandés, pero nacido y criado junto al Mar Mediterráneo.La actuación de Hoek dejó sin palabras a la natación española. El nadador que se entrena ahora en el CAR de Sant Cugat con Ben Titley y que estuvo moldeado por Emilio Huete derribó un muro insalvable en los 100 libre con un récord de España de final olímpica: 47s26. El anterior estaba en su poder en 47s72. España solo ha tenidos dos finalistas europeos en esta prueba en toda la historia, el último Edu Llorente en 2004, y siempre la velocidad fue una debilidad. Ahora, con Hoek, cuyo progreso está siendo meteórico, es un nadador capaz de alcanzar cimas nunca pisadas: solo Popovici y el plusmarquista mundial, el chino Pan Zhanle, han nadado tan rápido a su edad.Su buena actuación de la mañana le permitió nadar en la calle cinco junto a su ídolo. el rumano y campeón olímpico del 200 libre David Popovici. Ambos nadadores comparten virtudes. No destacan por el físico, sino por su morfología que les permite un nivel de flotación y deslizamiento superior al resto. Parece que no ejerzan demasiada fuerza en cada brazada, que avancen como peces.Popovici marcó el ritmo con 22s57 en el primer 50, pegado estuvo Hoek, que siguió su estela y se aprovechó de la ola, con 22s67. No es de extrañar el nivel del catalán, quien es nadador de 50 y tiene una gran salida. Este año ha estado trabajando a conciencia esos últimos 50 metros, no perder aceleración en la parte final, por eso incluso entrena el 200, que no nadará en París. Y, junto a Popovici, mantuvo el ritmo. El rumano no se dejó ir y de nuevo bajó de 47 segundos (46s72, con 24s15 la vuelta), mientras que Hoek dejó boquiabierto al equipo español con ese 47s26 que pulveriza el récord de España, con una vuelta de 24s59. El eclipse en la natación puede producirse también en la piscina de París mañana en la final.Antes, a Estella Tonrath le faltó un acelerón, una “marcha más”, aquella que intuía que le quedaba para la final de los 200 espalda, pero que no llegó en una carrera donde el oro estaba adjudicado desde el comienzo. Tras el primer viraje, la británica Katie Shanahan decidió que se había acabado la emoción con un parcial (31s46) inaccesible para ninguna europea. La carrera se centró detrás y la mallorquina se colocó rápidamente en la pomada.Ubicada en la calle tres, Tonrath tocó cuarta en el primer 50 a ocho décimas de la francesa Pauline Mahieu, que hizo una salida suicida. Estella mantuvo los parciales de la semifinal, aunque sabía que la medalla iba a estar más cerca de su mejor marca personal, el récord de España que estableció el año anterior (2m08s00). De hecho, hacerlo le hubiera dado ese bronce.La nadadora pasó quinta en los 100 y cuarta en el 150, pero fue en la última parte de la carrera cuando se le hizo demasiado larga la prueba. La francesa acabó en 32s52 y mantuvo el bronce; la portuguesa Camila Rodrigues nadó en 31s77 para acabar en 2m07s62 y colgarse el bronce, mientras que la alemana Lisa Seidel también fue más rápida (32s24) que Tonrath para acabar en cuarto lugar con 2m08s86. La española se quedó en 32s72 y no darle el final necesario para pelear por la medalla.La nadadora de 19 años se mantiene una temporada más consistente en las pruebas de espalda. Aunque en los Mundiales de Singapur no logró meterse en la final, nadar por debajo de 2m09s se está convirtiendo en un hábito, un síntoma al que agarrarse para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y para meterse entre las ocho mejores en los Mundiales de Budapest de 2027.Posteriormente, en clave española, Hugo González entró séptimo (1m55s75) en la final de los 200 espalda, dominada con mano firme por el húngaro y campeón olímpico Hubert Kos, entrenado por Bob Bowman y compañero de Léon Marchand, que salió decepcionado porque buscaba el récord mundial del estadounidense Aaron Peirsol. Registró 1m52s30, récord de los campeonatos y europeo. Y su cara era un poema triste. Tiene la final para bajar de esos 1m51s92.En la otra final individual española María de Valdés fue séptima en los 800 libre con 8m37s23 con la victoria, de nuevo, de la italiana Simona Quadarella (8m15s55).Kornev y StteenbergenLos dos oros de los nadadores del momentoEn el resto de finales destaca el oro conseguido por el ruso Egor Kornev en el 50 mariposa (25s52) en una final con grandes nombres como el de Kristof Milak, Noe Ponti o Thomas Ceccon, aunque la plata fue para el francés Maxime Grousset (25s56) y el bronce para el ruso Grigori Pekarski (25s68). Kornev también se metió en la final de los 100 libre y este año ha nadado por debajo de los 47 segundos. En esa prueba, justamente, pero en categoría femenina, la holandesa Marrit Stteenbergen cumplió los pronósticos en un año en el que se ha convertido en la plusmarquista mundial. Volvió a nadar por debajo de los 52 segundos (51s97) con diferencia sobre sus rivales. La plata fue para compatriota Milou van Wijk (52s71) y el bronce para la italiana Sara Curtis con 52s72. En los 100 braza, con Adam Peaty finalista pero perdiendo su dominio durante una década, el ganador fue el italiano Nicolo Martinenghi, oro olímpico, con 58s58, seguido del ruso Ivan Kozhakin (58s68) y de su compatriota Simone Cerasuelo (58s90).La mañana además trajo dos récords de España que se unen al de María Daza en los 100 libre del lunes. Carlos Garach, quien hizo un paréntesis tras los Juegos de París para realizar el adiestramiento militar con la ayuda del Consejo Superior de Deportes (CSD), regresó por todo lo alto a una gran competición borrando el récord de Marco Rivera, que registró en los alocados Mundiales de Roma de 2009, en los 800 libre (7m49s09). El gaditano, que se entrena en Málaga, reconoció enterrar “los fantasmas del pasado” y registró 7m48s26. Este miércoles participará en la final con la séptima mejor marca. El relevo 4x100 estilos mixto fue cuarto y se metió en la final, donde nadarán los mejores nadadores de cada país. El tiempo que completaron Nil Cadevall, Irene Ciércoles, Laura Cabanes e Iván Martínez se convirtió en el nuevo récord nacional (3m45s87). Y por la tarde acabaron sextos de Europa con otro mordisco al récord (3m45s10).