Cada vez que un automovilista carga nafta paga un impuesto del 5% cuyo destino específico son las obras para evitar inundaciones en campos y pueblos. En el GNC, la alícuota es del 9%. Sin embargo, al 6 de abril de 2026, el fondo que se alimenta de ese impuesto tenía $34.922 millones en cuentas a la vista y otros $258.000 millones en Letras del Tesoro Capitalizables en Pesos. Es decir que el 88% del dinero del fondo está prestado al Estado nacional.
El dato fue informado por el Ministerio de Economía al Congreso en el Informe 145 de la Jefatura de Gabinete, aunque sin precisar a qué obras estaban afectados esos recursos.
La ley 26.181 del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica establece que el Estado debe garantizar la “intangibilidad de los bienes” del fideicomiso y la estabilidad del impuesto, que “no constituye recurso presupuestario alguno” y solo puede destinarse a los fines establecidos por la propia norma. Entre ellos figuran las obras hídricas, la recuperación de tierras productivas, la mitigación de inundaciones y el saneamiento. Las Letras del Tesoro no aparecen entre esos destinos.
Los números desde diciembre de 2023
Al 31 de diciembre de 2024 el fideicomiso acumulaba un resultado financiero positivo de $85.219 millones, según el informe de ejecución presupuestaria de la Oficina Nacional de Presupuesto citado en un pedido de informes de la Coalición Cívica. Un informe del gobierno bonaerense calculó que, entre 2024 y el primer trimestre de 2025, el fondo recibió unos $175.000 millones y aplicó $13.011 millones a obras: un 7,45%.














