Cada vez que un cordobés carga nafta, más de cuatro de cada 10 pesos que paga no corresponden al combustible sino a impuestos. Un informe del Observatorio Social de Petroleros de Córdoba, dependiente del Sindicato Petrolero (SinPeCor), pone números a una sensación que muchos automovilistas conocen cada vez que pasan por el surtidor: con una Súper de referencia a $2.100 el litro, la carga tributaria alcanza el 40,9%, es decir, $858,9 por litro.

Traducido a la vida cotidiana: llenar un tanque de 50 litros implica que $43.000 corresponden a impuestos, antes de que el vehículo recorra un solo metro. En un contexto en el que muchas familias llegan con lo justo a fin de mes y cada visita a la estación de servicio obliga a sacar cuentas, ese dinero podría destinarse al alquiler, la cuota del colegio o simplemente al ahorro que nunca llega. “Si tuviera que explicarle el informe a un automovilista que acaba de cargar combustible, le diría que, en realidad, más de cuatro de cada 10 pesos que pagó fueron impuestos”, le dijo a Perfil Córdoba la contadora Mónica Reviglio, autora del trabajo.

Sube solo

Buena parte de esa carga corresponde a dos tributos nacionales, el ICL (Impuesto a los Combustibles Líquidos) y el IDC (Impuesto al Dióxido de Carbono), que entre ambos representan el 22,3% del precio y sí aparecen, al menos, detallados en el ticket. A ellos se suma el IVA, con un 10,8%. Lo que no figura tan a la vista es el resto: un 7,8% que corresponde a Ingresos Brutos, que cobra la Provincia, y a una Tasa Vial y de Comercio, que percibe el municipio. Ninguno de los dos aparece desglosado en el comprobante. Se pagan igual, pero no se ven.