Llega el verano y las vacaciones, se supone que hay que estar descansado y, por tanto, con energía y, sin embargo, muchas personas se sienten exactamente al revés: aletargadas, sin ganas, con la sensación de que el calor les aplana. Esto tiene un nombre y una explicación médica.

“La astenia es más común en primavera cuando comienza el tiempo caluroso y se extiende hasta el verano coincidiendo con las altas temperaturas”, explica el doctor Carlos Fournon González-Barcia, jefe de Urgencias de la Clínica CEMTRO. “Cursa con sensación de cansancio y apatía, falta de fuerza y dificultad para conciliar el sueño”, añade.

La astenia no es lo mismo que el cansancio que aparece después de un esfuerzo. Es un estado de fatiga persistente que no se arregla con el descanso habitual, y que afecta tanto a la capacidad física como a la concentración y el estado de ánimo. En verano, a esos síntomas se suma con frecuencia la pérdida de apetito, ya que el calor suprime las señales internas del hambre y reduce la ingesta de alimentos ricos en nutrientes, lo que a su vez agrava la sensación de fatiga.

Cuando el cansancio es muy intenso, prolongado o no mejora con las medidas habituales, conviene descartar otras causas mediante analítica. El doctor Fournon señala también el riesgo de confusión con otras patologías: “Se puede confundir con una anemia por la sensación de cansancio o de agotamiento”.