Fátima Moyano I Málaga, (EFE).- El verano, que para muchas personas significa descanso y tranquilidad, también acarrea problemas de irritabilidad, ansiedad y estrés para quienes no pueden permitirse ir de vacaciones, ya que el calor y la falta de recursos económicos lo convierten en una época dura de afrontar, según han explicado a EFE varios expertos.

«Percibir que la mayoría de personas se encuentran descansando o realizando actividades sociales y que tú no puedas, hace que aumente la sensación de irritabilidad y de ansiedad», ha explicado la decana del Colegio de Psicología de Andalucía Oriental, Mariela Checa.

Estas sensaciones provocan trabajar con menos motivación, más cansancio y agotamiento, lo que conlleva un riesgo extremo del síndrome del quemado (surge como respuesta al estrés laboral crónico), ha añadido.

La situación económica influye en el bienestar psicológico durante el verano «al percibirse mucha presión social, ya que, ir de vacaciones tiene que ser irse de viaje o gastar dinero», ha comentado la decana.

Estas exigencias sociales las pueden percibir de peor forma las personas que no se lo pueden permitir, por lo que, según la experta, hay que normalizar que el descanso no tiene que ver con gastar dinero ni irse de vacaciones.