0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLas obras que desde mediados de julio mantienen cortada la línea 1 de metro entre Plaça de Sants y Florida no solo están renovando integralmente la infraestructura desde Santa Eulàlia hasta Mercat Nou. El proyecto también incluye una modernización de las cocheras más antiguas que Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) tiene en funcionamiento entre esas dos estaciones.Es un edificio construido en 1922, que lleva albergando trenes desde que en 1926 entró en servicio el Metro Transversal entre la Bordeta y plaza Catalunya, el tramo primigenio de lo que luego se convirtió en la línea 1. Con tantos años de historia a sus espaldas, han sido diversas las ampliaciones y reformas que ha experimentado a lo largo de un siglo, pero desde los años 80 no había ninguna actuación de gran calado y ya le tocaba una actualización.Instalación de las nuevas vías y reforma de los fosos desde los que se revisan los trenes de la L1Llibert TeixidóLos carriles de las cinco vías del interior del taller están siendo sustituidos por completo y los fosos desde los que trabaja el personal que repara los trenes también se ponen al día con nuevas placas en ambos lados.Además, en la vía de acceso al taller desde el trazado habitual del metro se ha sustituido un aparato de vía muy antiguo que ya daba ciertos problemas por un nuevo trazado adaptado a los requerimientos de seguridad actuales. También resistía en ese punto uno de los últimos vestigios de catenaria flexible que quedaban en la red de metro, reemplazado ahora por la ya habitual catenaria rígida que se ha ido extendiendo por toda la infraestructura desde finales de los años 90.Infraestructura renovada en el acceso al tallerLlibert TeixidóLa reforma de las cocheras y su acceso se realiza en paralelo a la renovación de la vía entre Santa Eulàlia y Mercat Nou. Además de ser el tramo en el que se encuentra la salida hacia los talleres, tiene la particularidad de que es uno de los pocos que hay al aire libre en toda la red de metro. Lo hace, además, con un viaducto con cierta pendiente que tiene la base de un lado en el término municipal de l’Hospitalet y la otra en Barcelona, pasando por encima de la Riera Blanca, la frontera porosa entre las dos ciudades.Todo ese tramo ha pasado de tener balasto –las clásicas piedras entre las vías– a una base de hormigón. “Supone menos ruido para los vecinos, más confort para los viajeros, más fiabilidad y un mantenimiento mucho más agradecido”, resume el nuevo director del metro, David Prat, que acompaña a La Vanguardia a visitar los entresijos de esta obra ejecutada por la unión temporal de empresas de Comsa y Vias con una inversión asociada de 11,5 millones de euros.Viaducto sobre la Riera Blanca, en el límite entre Barcelona y l'HospitaletLlibert TeixidóEn las últimas semanas se ha instalado toda la nueva infraestructura del tramo mediante una operación de esas que hacen las delicias de los responsables de las obras cuando lo explican. “Un trabajo milimétrico” es como definen la suspensión de las nuevas vías que llegan en fragmentos de 72 metros, se unen mediante el proceso de soldadura y se sustentan con unos pórticos para nivelarlas y colocarlas en el lugar exacto antes de verter el hormigón.El intenso calor ha alterado el proceso de hormigonado de las nuevas víasEsta operación que ha tenido que lidiar con el excesivo calor, un nuevo condicionante a tener cada vez más en cuenta en la obra pública. Como en lugar de ser en el habitual túnel se está haciendo al aire libre, rodeado además de vidrios que convierten el espacio en algo parecido a un invernadero, el hormigón se secaba antes de lo habitual y ha obligado a un esfuerzo extra por parte del personal de las empresas contratistas, que trabajan 24 horas en la obra.En los próximos días se culminará la instalación de la señalización y todos los aspectos auxiliares para restablecer la circulación el sábado 29 de agosto. A partir de ese día, los trenes de la L1 circularán sobre hormigón desde el inicio de la línea, en Hospital de Bellvitge, hasta Mercat Nou. En los próximos años se avanzará en la renovación de la infraestructura hacia el tramo central de la línea.Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l'Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local
Las centenarias cocheras de Santa Eulàlia se someten a una renovación
TMB aprovecha el corte por obras de la L1 para reformar el interior de los talleres a la par que moderniza las vías entre esa estación y Mercat Nou








