Existe en Alcalá de Henares la posibilidad de ayudar sin saber a quién, pero con la certeza de que esa solidaridad la recibirán aquellas que más lo necesitan. Julia Iniesta, una vecina de la localidad complutense, lleva desde enero de 2018 al frente de Café Pendiente, una suerte de red que aúna comercios y personas que dan y reciben dicha ayuda: siempre productos de primera necesidad como alimentos y artículos de higiene. Hay de todo. Lavanderías, carnicerías, ferreterías, modistas, restaurantes, cafeterías y galerías comerciales se han sumado a esta iniciativa de la que se han beneficiado cientos de personas a lo largo de estos más de ocho años de andadura.

Iniesta, educadora infantil de profesión actualmente en paro, siempre cuenta lo mismo. Era enero, hacía frío, y por la cristalera de una cafetería en la calle Alfonso de Zaragoza vio cómo una mujer rebañaba hasta la última gota de un café que un cliente se había dejado encima de la mesa. “Me empecé a informar y vi que en Italia se hacía lo del café pendiente. La gente iba a las cafeterías y dejaba un café pagado para quien lo necesitara. Y pensé, ¿por qué no hacer que no solo sea café, sino también limpieza, higiene y alimentación?”, relata a elDiario.es.