El presidente gallego, del PP, muestra su inquietud y Sumar atribuye los avisos de seguridad a presiones de la OTAN

El Gobierno salió este lunes al paso para atajar el revuelo causado ante las informaciones sobre las alertas de Defensa y del CNI por el proyecto para instalar una factoría china en Ferrol, la ciudad que alberga una de las mayores instalaciones de la Armada española y el astillero militar de Navantia. El Ejecutivo dejó claro que mantiene su apoyo a la fábrica planeada por el mayor productor chino de coches eléctricos, SAIC Motor, con una inversión prevista de 200 millones de euros y la consiguiente creación de un millar de puestos de trabajo en una comarca que arrastra una histórica depresión económica. El Gabinete de Pedro Sánchez quiso enviar un mensaje tranquilizador ante la preocupación suscitada tanto en las autoridades gallegas —la Xunta del PP la considera una inversión estratégica— como en Sumar, el socio minoritario del Gobierno.

El Ministerio de Defensa y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) han expresado su temor a que la iniciativa industrial facilite operaciones de espionaje por parte de China. La fábrica se construiría en el puerto exterior de la ciudad gallega, a unos cinco kilómetros en línea recta del arsenal, el mayor de la Armada en el norte de España, donde tienen su base cinco fragatas de la clase Álvaro de Bazán (F-100) y dos buques de aprovisionamiento en combate (BAC). Muy cerca se encuentran también las instalaciones del astillero militar de Navantia, que construye buques de guerra vendidos a otros países. El proyecto está pendiente de la autorización definitiva del Consejo de Ministros y cuenta con el cerrado apoyo de la Xunta de Galicia. El presidente gallego, el popular Alfonso Rueda, ve en él una oportunidad para relanzar una comarca que nunca se ha recuperado del todo de la reconversión naval de los años 80, una decadencia plasmada en una etiqueta periodística: “El Detroit español”.