11/08/2026 a las 01:28h.

Hace tiempo me empeñé en leer poesía. Como no estaba acostumbrado, para generar cierto hábito me obligaba a subir todas las semanas un poema a mi cuenta de Instagram. Le ponía una foto inspiradora de fondo y palante. Les puedo jurar que lo hacía únicamente ... para mantener una nueva afición, pero sé que da igual. Oigo ya el runrún a kilómetros. Tiene la poesía esta combinación inevitable con la heterosexualidad, más aún si se la sumamos a las redes sociales: parece que solo se recita para ligar. Es un prejuicio rancio, además basado en una intuición jamás demostrada, porque ahora lo que se lleva es no rimar, hace tiempo que nadie marca diciendo algo como «Mi corazón está en guerra con mis ojos, por cómo repartirse el botín de tu aspecto», que es de Shakespeare, y es increíble, pero como digo, lógicamente ya funciona poco.

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