Artista de raza, cantante excepcional y granaína de oro, resulta difícil definir en pocas palabras a Soleá Morente. Hija de Enrique Morente y heredera de una de las grandes familias del flamenco, ha sabido construir su propio camino, explorando las fronteras del género y fusionándolo con el pop, el rock y la electrónica.

Con motivo de su concierto en el Festival Sonorama Ribera, hemos tenido el placer de charlar con Soleá Morente, que ha presentado en el festival Sirio B, su cuarto álbum de estudio, producido junto a Guille Milkyway, de La Casa Azul. Un trabajo que vuelve a situarla en ese territorio musical que ha convertido en seña de identidad: el diálogo entre el flamenco y otros lenguajes como el pop, el rock y la electrónica.

Vicente I. Sánchez | ¿Qué tal ha sido tocar en el Sonorama?

Soleá Morente | Pues estoy muy contenta. Es un espacio único y la verdad es que ha sido un público increíble. Las otras veces que he venido también me he sentido entendida, escuchada, respetada y muy acompañada por toda la gente. He recibido mucho cariño.

Mi padre tiene una canción muy conocida que se llama «La Estrella» y yo siempre he pensado: «¿Cómo se llamaría esa estrella? ¿Quién es esa estrella?»