El caso de Brenda Quevedo, quien permanece desde hace casi 20 años en un proceso penal por el presunto secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace, es un ejemplo de las fallas del sistema judicial mexicano y permanece estancado desde 2014, cuando concluyó la etapa de instrucción, señalaron Karla Micheel Salas Ramírez, directora del Grupo de Acción por los Derechos Humanos y abogada de Quevedo, y Ángela Guerrero Alcántara, coordinadora general de CEA Justicia Social e integrante de la Red de Solidaridad por Brenda.

Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, Salas Ramírez sostuvo que el expediente se ha prolongado durante un periodo extraordinariamente amplio y que, con el paso de los años, las pruebas y elementos que originalmente se utilizaron para presentar el caso como resuelto se han debilitado.

“Es un ejemplo muy claro de todo lo que está mal en el sistema judicial mexicano. Es un caso que ha durado, ha tenido un periodo extraordinariamente amplio, que no ha logrado resolverse, donde no hay justicia, donde no hay verdad, donde no hay reparación”, afirmó.

La abogada señaló que, desde la Red de Solidaridad por Brenda, consideran que todas las personas procesadas sin sentencia son las víctimas dentro de este caso. Afirmó que, después de casi dos décadas, han encontrado elementos que permiten cuestionar la versión que durante años se presentó como definitiva.