10 de agosto, 2026 - 07h00La celebración de la fecha histórica del 10 de Agosto de 1809 debiera llamar a la reflexión profunda de todos, élites, políticos y ciudadanos en general, debido al momento crucial que vive la patria. Hoy se vive el otro país que quisiéramos superarlo en aras del presente y el futuro de las nuevas generaciones. El Primer Grito de la Independencia, que escribiera una página brillante y que le valiera el calificativo de Quito luz de América, debe servir para enfrentar hoy los momentos difíciles por el conflicto armado interno, el ataque de las bandas criminales transnacionales, la presencia del narcotráfico y la explotación irracional e ilegal de la enorme riqueza de minerales que tiene nuestra tierra, aunque se viva con un porcentaje de la población en extrema pobreza. Penosamente, las élites del país no entienden que el Ecuador puede transformarse en un Estado fallido o en un narco-Estado, como el extinto patriota y hombre público Francisco Huerta Montalvo lo advirtiera hace más de 17 años, cuando se descubrieran grupos armados irregulares en nuestro territorio, protegidos por el Gobierno de entonces.Las élites de todos los sectores, empresarios, trabajadores y qué decir de la dirigencia política, no dimensionan el momento excepcional y extraordinario que se vive y que de alguna manera, por acción u omisión, contribuyen a su empeoramiento, sin pensar lo grave que sería un estallido, que solo contribuiría a que el narcotráfico, la minería ilegal, las bandas criminales busquen la toma del poder, aliados de la narcopolítica. Líderes gremiales, políticos y hasta exmandatarios, que se entiende que la experiencia les hizo madurar y ser responsables, no reparan en las consecuencias que en este momento complejo pueden llevar al desbaratamiento institucional, seriamente golpeado, como se intentara en octubre de 2019, junio de 2022 y septiembre/octubre de 2025. Esto rebasa las capacidades de una administración de turno, que como todo gobierno ha cometido errores, con el entendimiento de que el poder es efímero, en un momento terminará y la pregunta es: ¿cómo queda el país y cuál es su futuro? Cuánto daño han hecho actores políticos, muchos de ellos corruptos, que solo buscan poder e impunidad, aunque para ello tengan que atropellar y pactar con quienes se han vinculado con negocios sucios, dineros calientes e ilegales y el crimen organizado (el asesinato de Fernando Villavicencio). Incluso, la comunicación y el análisis político buscan protagonismo y no miran el fondo del problema, las amenazas latentes, y se quedan en la coyuntura y la crítica, por justificada que sea. Cuán saludable sería impulsar correctivos y cerrar filas cuando los males intentan rebasar a un Estado débil, que puede verse desbordado. Cuándo en el país se logra unidad nacional, se camina en una sola dirección y se obtienen acuerdos y consensos sobre problemas comunes que afectan a todos, a excepción de los que se alían con el mal. Un gran desafío: la consecución de la paz, el impulso para lograr una sólida institucionalidad, lo cual no significa que se eliminen las diferencias, saludables en democracia, ni que se proscriban las bienvenidas críticas constructivas, no el protagonismo malsano. (O)