España tiene más de tres millones de personas con osteoporosis diagnosticada, y más de la mitad de las personas mayores de 50 años tienen osteopenia, es decir, algún grado de pérdida de masa ósea, según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER). La enfermedad no duele, no avisa y se hace visible cuando ocurre la fractura, precisamente lo que pretende evitarse a toda costa. El verano presenta una oportunidad para aprovechar las dos intervenciones no farmacológicas más importantes para manejar la osteoporosis: más horas de sol y más actividad física, pero también hay riesgos.
Qué es la osteoporosis y a quién afecta
“La osteoporosis es más que una enfermedad, casi es una condición fisiopatológica”, explica el doctor José María Álvaro-Gracia, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y de la clínica CEMTRO. “Al fin y al cabo, la osteoporosis es una carrera de fondo. Con el tiempo, a medida que vamos cumpliendo años, todo el mundo pierde masa ósea. Es más llamativo en las mujeres a partir de la menopausia porque hay una pérdida más radical, pero le llega todo el mundo con el tiempo”, afirma.
El doctor Álvaro-Gracia incide en la parte que hace de esta enfermedad un riesgo tan importante para la salud, y dónde se encuentra la solución para prevenir sus consecuencias: “El problema de la osteoporosis no es en sí la osteoporosis sino la fractura. Estamos hablando solamente de una parte de la ecuación que es el hueso, pero la otra parte importante para la fractura es la caída. Independientemente del efecto que pueda tener sobre la masa ósea, si tenemos buena masa muscular, nos va a ayudar a que en caso de una caída, el impacto sea menor, y a que tengamos incluso menos probabilidad de caer”. Es aquí donde el verano presenta una oportunidad para prevenir y mejorar la situación.








