EditorialDos a�os despu�s de llegar a la Generalitat, las deficiencias de algunos servicios p�blicos erosionan su promesa de eficaciaSalvador Illa, durante su investidura como presidente de la Generalitat.Europa PressActualizado Domingo,
agosto
22:55Audio generado con IASalvador Illa alcanza hoy el ecuador de la legislatura con un balance menos favorable del que pretende proyectar el Govern. Dos a�os despu�s de llegar a la Generalitat con la gesti�n como principal credencial, las deficiencias de algunos servicios p�blicos esenciales han erosionado su promesa de eficacia. El deterioro de Rodalies, los conflictos acumulados en Educaci�n y los problemas que han afectado a varias consejer�as dibujan una primera mitad de mandato marcada por episodios de improvisaci�n y dificultad para anticiparse a las crisis.La reciente aprobaci�n de los Presupuestos proporciona un importante alivio pol�tico al president. Despu�s de una larga negociaci�n, el PSC ha conseguido sacar adelante sus primeras cuentas con ERC y Comuns. Refuerza as� sus posibilidades de completar los cuatro a�os de legislatura, algo que ning�n presidente catal�n logra desde Jos� Montilla. En este sentido, Illa ha demostrado habilidad para conservar la heterog�nea mayor�a que permiti� su investidura. Pero si la estabilidad institucional tiene valor tras los a�os de convulsi�n del proc�s, al cabo de dos a�os de gobierno resulta un balance insuficiente. Illa lleg� a la Generalitat prometiendo devolver la pol�tica catalana a la realidad cotidiana tras una etapa en la que el desaf�o independentista hab�a consumido buena parte de las energ�as de las instituciones. Moderaci�n, previsibilidad y capacidad administrativa compon�an una oferta pol�tica que respond�a al cansancio de la sociedad catalana. La normalizaci�n institucional se ha llevado a cabo en buena medida, pero la eficacia que deb�a acompa�arla contin�a ofreciendo resultados muy desiguales.Las mayores debilidades del Govern han aparecido precisamente en la gesti�n del d�a a d�a. La crisis de Rodalies ha desgastado a S�lvia Paneque, consejera de Territorio, mientras que la de Educaci�n, Esther Niub�, acumula un balance problem�tico: a las huelgas docentes se suma el reciente episodio de PISA, que dejar� a Catalu�a fuera del an�lisis comparativo por el elevado n�mero de alumnos excluidos de las pruebas para maquillar las cifras. Interior tampoco escapa al desgaste: pese a la mejora de algunos indicadores delictivos, varios sucesos violentos, como asesinatos y ajustes de cuentas, han alimentado la sensaci�n de inseguridad y N�ria Parlon ha afrontado controversias como la infiltraci�n de mossos en una asamblea de docentes. Paneque, Niub� y Parlon han sido reprobadas por el Parlament, pero Illa ha mantenido casi intacto su gabinete.A estas dificultades se a�ade el desgaste que los casos de corrupci�n del PSOE proyectan sobre los socialistas catalanes. Illa ha tratado de protegerse con un perfil institucional propio, pero las encuestas que apuntan a un retroceso del PSC revelan los l�mites de esa estrategia. Su aspiraci�n de situar a Catalu�a entre las locomotoras econ�micas europeas exige infraestructuras fiables, una educaci�n capaz de mejorar sus resultados y unos servicios p�blicos a la altura. En el ecuador de la legislatura, los Presupuestos y la estabilidad parlamentaria le proporcionan mejores condiciones para conseguirlo. Pero los fallos acumulados en estos dos primeros a�os exigen de la Generalitat m�s autocr�tica y menos autocomplacencia.








