Actualizado Lunes,

agosto

01:33Dos a�os despu�s de su toma de posesi�n como presidente de la Generalitat, el 10 de agosto de 2024, Salvador Illa asegura que su Govern est� sentando las bases para que Catalu�a �lidere la pr�xima d�cada�. La regi�n, seg�n el triunfalista balance que hizo hace unos d�as el jefe del Ejecutivo, �vive el momento de mayor estabilidad� y se comporta como una �locomotora econ�mica europea�.Lo cierto es que la reciente aprobaci�n de los Presupuestos auton�micos ha supuesto un b�lsamo para el l�der del PSC en el ecuador de la legislatura. Los socialistas catalanes han tenido que sudar tinta hasta blandir sus primeras cuentas validadas en el Parlament, pero con ello ya dan pr�cticamente por asegurado el objetivo de agotar el mandato. Ser�a la primera vez desde la presidencia del tambi�n socialista Jos� Montilla (2006-2010) que se cumplen los cuatro a�os pertinentes antes de la llamada a las urnas. Muy probablemente, estos Presupuestos ser�n los �nicos en aprobarse en el cuatrienio, dado que el calendario electoral de 2027 (municipales y generales) y el de 2028 (catalanas) deja escaso margen para cesiones pol�ticas y escenificaciones pactistas.Pero el optimismo presidencial contrasta con el an�lisis del resto de fuerzas de la C�mara. Para hacerlo m�s evidente, la l�der del principal grupo de la oposici�n, M�nica Sales (Junts), dio el viernes una inusual rueda de prensa veraniega frente al Palau del Parlament en la que no ahorr� cr�ticas al Ejecutivo de Illa: �Est� hundiendo Catalu�a, ha colapsado las infraestructuras, ha degradado los servicios p�blicos, ha asfixiado a la clase media y trabajadora con m�s impuestos, ha hecho retroceder el catal�n y hasta ha deteriorado la convivencia�.Tras los a�os de polarizaci�n del proc�s, Illa tom� posesi�n de su cargo con la promesa de gobernar para todos y con la gesti�n como bandera. Su Ejecutivo ha logrado una imagen alejada del sectarismo y una estabilidad que a inicio de la legislatura se antojaba muy compleja, al depender en cada votaci�n de Esquerra Republicana y Comuns para conseguir los 68 esca�os que fijan la mayor�a absoluta en la C�mara. Los juegos de equilibrio han permitido mantener la doble alianza de la investidura, que en rigor es la �nica que le sirve al PSC habida cuenta de la cerraz�n de Junts a llegar a cualquier tipo de acuerdo con los socialistas. Son significativas las concesiones que tanto Illa como la consejera portavoz, S�lvia Paneque, suelen hacer en p�blico al anterior Govern de Pere Aragon�s (ERC) enfatizando que algunas de las actuales pol�ticas retoman el trabajo labrado por los republicanos.Parad�jicamente, no son los asuntos m�s espinosos de los pactos firmados con esos dos partidos en 2024 lo que m�s quebraderos de cabeza ha dado al Ejecutivo. Pese a estar encalladas, ni la propuesta de un nuevo modelo de financiaci�n auton�mica ni la cesi�n del 100% del IRPF a la Generalitat, en el acuerdo con ERC, ni las exigencias en materia de vivienda de Comuns, mucho m�s a la izquierda que el PSC, han hecho tambalear al Gabinete de Illa. Es en el terreno de la gesti�n del d�a a d�a donde el Gobierno catal�n ha perdido el equilibrio en diversas ocasiones. Junto al efecto contagio por los casos de corrupci�n que rodean al PSOE, este desgaste explica el retroceso del PSC en la intenci�n de voto que detectan las encuestas, lo que pone en riesgo la mayor�a parlamentaria.Rodalies y huelgas de docentesEn la primera mitad de 2026, distintas crisis han marcado la agenda del Govern y han puesto en la picota a varios consejeros, especialmente a la propia Paneque (Territorio), Esther Niub� (Educaci�n) y N�ria Parlon (Interior), todas ellas reprobadas en el Parlament. El anuncio a principios de a�o de la creaci�n de la empresa mixta (participada por el Gobierno y la Generalitat) Rodalies de Catalunya, para acelerar el traspaso de Cercan�as, qued� en pocos d�as en el olvido tras el accidente de un tren en Gelida (Barcelona), con un maquinista en pr�cticas muerto, por la ca�da de un muro de contenci�n de la autopista sobre las v�as. Las tradicionales deficiencias de la red ferroviaria catalana de corta y media distancia se multiplicaron desde ese d�a con la paralizaci�n del servicio para revisar las infraestructuras, lo que sumi� en un absoluto caos la movilidad diaria de cientos de miles de personas.Las huelgas de docentes convocadas desde febrero hasta final de curso amenazan con replicarse durante este oto�o (el pr�ximo curso arrancar� con otra jornada de paro). El Govern no calibr� bien las fuerzas al echar un pulso a los sindicatos mayoritarios llegando a un acuerdo en marzo �nicamente con CCOO y UGT y, para cuando lo hizo con Ustec�Stes y Professors de Secund�ria (las dos principales organizaciones), la situaci�n estaba tan enquistada que la consulta de Ustec entre los trabajadores recibi� un claro no al pacto.En la consejer�a de Niub�, adem�s, llueve sobre mojado. Si, hace un a�o, un error en las adjudicaciones de las plazas de profesores oblig� a reiniciar un proceso que afect� a decenas de miles de docentes, otra pol�mica ha tenido a Educaci�n como protagonista este mes de julio. Catalu�a quedar� fuera del an�lisis comparativo del Informe PISA porque el n�mero de alumnos exentos de las pruebas fue casi cinco veces superior al que fija la OCDE. Una incidencia agravada todav�a m�s por la falta de transparencia a la hora de comunicarla.Por otro lado, mientras Illa y Parlon presumen de una reducci�n en las cifras de delitos, m�s de una decena de muertes por arma blanca o de fuego en lo que va de a�o, varias de las cuales a plena luz del d�a, han acrecentado la sensaci�n de inseguridad en la poblaci�n. Adem�s, la consellera ha tenido que responder en el Parlament por asuntos pol�micos como la infiltraci�n de dos agentes de los Mossos d'Esquadra en una asamblea de docentes que preparaba las movilizaciones del sector.Otra reciente pol�mica compartida por Interior y Educaci�n ha sido la del plan piloto de la Generalitat para desplegar polic�as de paisano y sin armas en centros de ense�anza. Un proyecto que, tal y como est� planteado, parece abocado al fracaso.Pan� y las bajas m�dicasEn abril, el Govern ya tuvo que recular con otro plan, en este caso el de la consejera de Salud, Olga Pan�, de vincular los fondos p�blicos que reciben los Centros de Atenci�n Primaria (CAP) a la reducci�n del tiempo en las incapacidades temporales en casos de enfermedades de salud mental o lesiones osteomusculares y que computase en la retribuci�n variable de las n�minas del personal sanitario. Con el controvertido proyecto a punto de ser retirado, la propia Pan� tuvo que iniciar una baja m�dica de tres meses y medio por una fractura de peron� tras sufrir un accidente dom�stico. Justo antes ya hab�an estado de baja Illa (un mes por una osteomielitis de la s�nfisis p�bica) y Niub� (dos meses por una operaci�n por un c�ncer de timo)Con todo, en estos dos primeros a�os de la legislatura, el �nico retoque realizado por Illa en el Govern ha sido el reciente relevo de M�nica Mart�nez Bravo por Ra�l Moreno al frente del Departamento de Derechos Sociales e Inclusi�n, una consejer�a muy se�alada por los esc�ndalos de la antigua DGAIA, el servicio auton�mico de atenci�n a menores y j�venes ex tutelados.