La de este miércoles ha sido la última sesión de control del periodo de sesiones ordinario del Parlament y eso explica el regusto a balance que han tenido todas las intervenciones, comenzando por las del propio president Salvador Illa. El jefe del Govern ha intentado sacar pecho de los logros del año, comenzando por la aprobación de los Presupuestos, pese a una oposición que ha querido poner el dedo en el poco nivel de ejecución de las inversiones del Gobierno central y en el que se ha acusado a Illa hasta de tener un doble discurso en su apoyo a la selección ganadora del Mundial de fútbol. Illa ha tirado de lo icónico para ilustrar “un balance positivo”. En la última pregunta, la de la bancada socialista, el president ha apelado al recuerdo de la inauguración de la torre de Jesús de la Sagrada Familia, durante la visita del papa León XIV en junio pasado, para reforzar la idea de una Cataluña “abierta al mundo”, que tiene un “horizonte de estabilidad” gracias a, por fin, tener unas cuentas aprobadas y donde la actuación la sigue guiando la idea de “la prosperidad compartida”. “La obsesión es compartir esa prosperidad”, ha dicho en un momento de su respuesta, que ve produciéndose gracias, por ejemplo, a las mejoras en las infraestructuras y se ha de cristalizar, ha insistido, con una mejora en el acceso a la vivienda.Esa convicción sobre lo bien que considera que van las cosas le ha permitido al president no dejarse apabullar por las críticas sin paliativos sobre el bajo índice de ejecución de las obras presupuestadas por el Gobierno central en Cataluña. Illa no se ha empequeñecido ante una cifra dolorosa vea por donde se vea: 8,6% durante el año 2025. O de otra manera, repetida también por la CUP: a cada catalán le tocaron 162,62 euros frente a los 452,31 que le correspondieron a cada madrileño.El primer grupo de la oposición, Junts per Catalunya, ha intentado usar esa diferencia como resumen de un balance que ven triunfalista y que no comparten. “El principal problema de este país es usted”, le había espetado la presidenta de filas de esa formación, Mònica Sales. La juntaire también ha acusado al socialista de enarbolar el consorcio como solución, cuando lo considera un chiringuito más. “¿Ustedes están por las soluciones o por recrearse con el problema?“, le ha espetado Illa, aceptando que hay cosas por resolver en esa carpeta. ”He puesto una solución en la mesa [el consorcio], les parecerá poco pero no he visto ninguna propuesta suya", ha apostillado el jefe del Govern. Illa tampoco se ha cortado a la hora de enfrentarse a unos anticapitalistas que le han criticado por refugiarse en el triunfo de la selección española de fútbol y al jefe de la bancada del Partido Popular, Alejandro Fernández, que, con referencia orwelliana incluida, le ha acusado de tener un doble discurso sobre ese tema. Por un lado, por celebrar el triunfo del pasado domingo pero, al mismo tiempo, promover las federaciones deportivas catalanas y votar en contra de que se reciba en el Parlament a los jugadores catalanes de la roja para homenajearlos. El president le ha acusado directamente de “instrumentalizar” a la selección y le ha afeado al popular su falta de discurso propio sobre temas como la amnistía o el uso del catalán. Según el jefe del Govern, él propuso una recepción a los jugadores en el Palau a la Federación, pero no fue posible. Fuentes del Govern aseguran que el no se justificó por motivo de agenda de los jugadores.La última sesión de control al president antes de la pausa estival también ha traído algo de choque con los socios de investidura. Con Esquerra, a causa de la falta de iniciativa del Govern de abrir la carpeta sobre la Convención nacional para la resolución del conflicto político -uno de los puntos sin abordar del acuerdo de investidura- y con Comuns por cómo debería ser el espacio de memoria del edificio de la Policía Nacional en Vía Laietana. El líder de ERC en la Cámara, Josep María Jové, le ha dicho a Illa que no puede creer que la amnistía será un ejercicio de “amnesia”, mientras que su homóloga de Comuns, Jéssica Albiach, ha pedido que cese la actividad policial en el edificio barcelonés. El jefe del Govern le ha dicho al primero que la situación política catalana se resolverá “dentro del marco de la convivencia y del estado de derecho” y a Albiach que ambos usos pueden ser La despedida del curso también ha evidenciado que Aliança Catalana y Vox siguen instalados en su discurso xenófobo y populista. Sílvia Orriols ha utilizado un caso de un brote psicótico de una joven marroquí para extender su cruzada en vincular inmigración e inseguridad. Los de Ignacio Garriga, por su parte, han asegurado que el mix energético de la Generalitat obliga a los catalanes a elegir entre ir a trabajar o refrescar sus casas con aire acondicionado. Illa ha cuestionado a Garriga por plantear esas preguntas y al mismo tiempo poner en duda el cambio climático. Y a Orriols le ha recordado, como no podía ser de otra manera, que dentro de la Roja hay inmigrantes que rompen su discurso.
Salvador Illa hace balance del curso político en medio de las críticas por las inversiones y el apoyo a la Roja
El president reivindica ante la oposición los beneficios de la ley de amnistía









