El consultor Guillermo Seita suele decir que desde la última elección ejecutiva las campañas políticas cambiaron para siempre. La evidencia es Javier Milei: “Cuando Menem fue presidente tardó un año y ocho meses en dar dos vueltas a Argentina. No dejó argentino por saludar. En cambio Milei fue presidente con una campaña corta, sin visitar ni una provincia”, le dice a sus clientes. Y completa: “Construir nivel de conocimiento antes llevaba mucho tiempo y una fortuna de plata. Hoy se resuelve en siete meses. Y mucho más barato”. Es un axioma que incorporaron y repiten todos los asesores.

Sin embargo, a un año y dos meses de las elecciones presidenciales, la carrera ya empezó. Florecen nombres de outsiders que quieren instalarse en la agenda; Milei ya habla públicamente de buscar la reelección y hasta dijo que tiene elegido a su compañero de fórmula; mientras la oposición se disputa ferozmente quién asume el rol de candidato.

Por la reelección. El Presidente habilitó el debate por ver quién se quedará con el Sillón de Rivadavia desde diciembre del ´27. Si Milei seguía siendo esquivo a esa respuesta, habría dejado en off side a cualquier dirigente que hablara del tema. Es cierto que el mandatario era consultado en cada entrevista acerca de su futuro político, pero hasta ahora lo manejaba diciendo que no era tiempo de hablar de campañas. Algo cambió.