Un evento astronómico sin precedentes recientes volvió a poner bajo la lupa a la industria aeroespacial privada. La segunda etapa fuera de control de un cohete Falcon 9 de SpaceX, la compañía fundada por Elon Musk, se estrelló contra la Luna a una velocidad estimada de 8.690 kilómetros por hora. El impacto generó una fuerza equivalente a tres toneladas de TNT, excavando un nuevo cráter en la superficie de nuestro satélite natural. La NASA prueba con éxito una antena de radar ultraligera para los helicópteros SkyFall que buscarán agua en Marte La colisión fue capturada en detalle por la nave espacial Danuri, perteneciente al Instituto Coreano de Investigación Aeroespacial (KARI), la cual logró realizar ocho pasadas de observación antes y después del choque. Las imágenes difundidas revelan un área visiblemente oscurecida por la dispersión de material eyectado y la formación de una hendidura que, según estimaciones preliminares, alcanzaría los 27 metros de diámetro y hasta cinco metros de profundidad.
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