El movimiento lento de una etapa abandonada durante 18 meses terminó convertido en una colisión lunar que varios observatorios intentan reconstruir ahora mediante imágenes tomadas desde América. La pieza, perteneciente a un Falcon 9 de SpaceX, habría golpeado el pasado miércoles 5 de agosto una zona cercana al cráter Einstein a unos 8.700 kilómetros por hora, después de que la actividad solar y las fuerzas gravitatorias alteraran su trayectoria.
La trayectoria cambió hasta dirigirse al satélite
El Mundo y CNN sitúan el origen del fragmento en el lanzamiento del 15 de enero de 2025, cuando el cohete transportó los módulos privados Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y Resilience, de ispace, dentro del programa de Servicios Comerciales de Carga Lunar de la NASA. Blue Ghost logró alunizar en marzo de ese año, mientras Resilience se estrelló meses después al intentar descender.
La segunda etapa era la parte superior y desechable del cohete, una pieza de unos 4.000 kilogramos que dio el último empuje a Blue Ghost y Resilience para sacarlas de la órbita terrestre y enviarlas hacia la Luna. Una vez terminada esa función, quedó abandonada en una órbita amplia.
Julianna Scheiman, directora de programas científicos de la NASA y de las cápsulas Dragon en SpaceX, explicó que la empresa intentó dejarla en una trayectoria segura, aunque la maniobra no consiguió mantenerla bajo control. La presión de la luz solar y la atracción de la Tierra, la Luna y el Sol fueron modificando su recorrido hasta dirigirla hacia la superficie lunar.











